Opinión

El ordenador no dice eso

TRIBUNA

Jesús Romero-Trillo | Jueves 28 de abril de 2022

La expresión “el ordenador no dice eso” se escucha con frecuencia mientras realizamos algún trámite y comunicamos alguna información que no concuerda con refleja la pantalla. En esos momentos nos quedamos a merced de una verdad que parece incontestable.

Recientemente he tenido la ocasión de hablar con una persona que se dedica a identificar las noticias falsas que circulan en los medios sobre la guerra en Ucrania, las famosas “fake news”. Es interesante que los expertos en estos temas no solo tienen un conocimiento técnico, sino que también tienen una profunda comprensión lingüística y cultural de las partes implicadas. así como que el modo de desmontar la información tóxica no sea desmintiéndola -pues la batalla entre la verdad y la mentira no resulta efectiva- sino elaborando nuevas noticias falsas alternativas.

La apropiación de los discursos del otro se ha convertido en el arma más poderosa para alcanzar el poder. No hay nada tan efectivo como utilizar el léxico, las metáforas y las categorías culturales del adversario para neutralizar su argumentario y atraer a sus seguidores. Por ello vivimos en la era de la democracia líquida, como diría Bauman, donde tienen lugar frecuentes trasvases de votos entre opciones políticas históricamente contrapuestas.

Vivimos bajo el dominio de la hiperconexión y el resultado es que la autoridad de la web sustituye el conocimiento y la experiencia, lo que sin duda afecta las relaciones sociales. Por ejemplo, en nuestras conversaciones dudamos cada vez con mayor frecuencia del conocimiento de nuestros interlocutores comprobando lo que dicen consultando el teléfono móvil. No deja de resultar sorprendente que ya casi nadie se ofenda con esta práctica, incluso aunque el interlocutor sea experto en el tema tratado.

En la era de la dictadura de la pantalla hay pocas alternativas para construirnos una opinión propia y veraz sobre lo que ocurre en el mundo, aunque nos queda el lenguaje para defender nuestras ideas, especialmente cuando el ordenador no diga lo que nosotros decimos.