Opinión

Subidones salariales

ESCRITO AL RASO

David Felipe Arranz | Martes 03 de mayo de 2022

Este país nuestro tiene pocos ricos y muchos pobres, y ahora, con los datos registrados por las empresas en la Comisión Nacional del Mercado de Valores, se han publicado los salarios de los directivos de las empresas de la Bolsa, que son escandalosos. La cosa es que la desigualdad salarial en España se está cronificando, porque las empresas que cotizan en el Ibex 35 hacen oídos sordos a las recomendaciones del buen gobierno, que aconseja vincular la remuneración a los resultados de las cuentas de la empresa mediante los célebres objetivos. Y no es así.

En 2021, la majada de consejeros ejecutivos mejor pagados de las empresas del Ibex 35 cobró de media 4,21 millones de euros, una cifra que supone 75,95 veces más que sus empleados. Y, de vez en cuando, estas cifras tan obscenas sacuden un poquito la opinión pública, tan acostumbrada ya a las plagas y a las guerras, al coronavirus y a Ucrania, a los posados de Ronaldo con su recién nacida y a las madrastras ejemplares. Antes, los consejeros y presidentes de Azca le compraban un pisito a la querindonga en la plaza de Oriente. Ahora que Elon Musk busca con los mil millones de euros que ha pagado por Twitter más poder de influencia que rentabilidad, los ricos coleccionan redes sociales y ya las regalan a sus jais: una red social es muy ponible y pintona, y Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Larry Page y Bill Gates compiten a ver quién la tiene más grande –la red–.

Los ricos vienen siempre en racimos, como las cerezas y el descontento popular; hubo una “primavera de los accionistas” en 2012 para evitar estos beneficios tan descompensados como obscenos, según aconsejaban los asesores de voto, mientras el informe AROPE revela que, al inicio de la pandemia, 4,5 millones de personas en España ya vivían en situación de pobreza severa (un millón más que en 2008). La CEOE ha rechazado la propuesta de los sindicatos de subida salarial, ante el golpe del incremento de los precios y la bajada del poder adquisitivo de los trabajadores, cuyo salario cayó un 1,28%. En 2021, el sueldo medio de los altos directivos de las 102 compañías cotizadas fue de 654.689 euros; y, en el caso de los consejeros, el reparto del promedio de beneficios fue de 400.933 euros. De manera que, en realidad, las dos Españas no son las que les conviene a Ione Belarra y Santiago Abascal para mantener sus chiringuitos de la España extrema, sino las de los ricos y los pobres, la de la geografía del chalet y la urbanización, y la colmena del extrarradio y el chabolismo.

En la Bolsa española, 89 consejeros cobraron entre el sueldo y la pensión más de un milloncejo de euros. Ahora el Gobierno vendrá agitando los papeles de las ayudas de Europa y no entrará en la cuestión de la brecha salarial; pero eso, lo del maná europeo, como todo, como la paciencia, se terminará acabando. A un Ejecutivo tan triunfalista le falta el realismo del informe salarial, que este año viene bien jodido. La pareja político-financiera de Sánchez/Calviño saca a relucir esa propaganda facilona que le permite sacar de la chistera el conejo de los instintos básicos del pueblo, el espionaje, el plan anticrisis y la geometría variable de las cosas. La cosa es que el personal no entere del expolio, no vayan a pedir un poquito de igualdad, libertad y fraternidad y le prendan fuego a los privilegios de tanto parásito.