Mis amigos periodistas italianos, que cubren la información vaticana, me han llamado esta semana muy interesados en el tema del espionaje telefónico, pues ellos están esperando de un momento a otro que salte la información de que al Papa también le han espiado. Y no es para menos la preocupación, pues si ya el Presidente del Consejo de Ministros italiano, Draghi, ha sido objeto de escuchas, a FRANCISCO podría sucederle lo mismo. Pero no, la eficiente seguridad vaticana es capaz de anular cualquier escucha del Pegasus de turno y el Jefe, o sea el Papa, no va a salir a la palestra para decir “yo también he sido espiado”, como han hecho algunos que no han querido ser la más fea del baile.
Y mira que FRANCISCO tiene motivos para ser espiado por propios y extraños. Por propios, porque quieren saber los temidos, por ellos, cambios en la Curia, y por extraños y lejanos por conocer los movimientos vaticanos en el tablero de esta maldita guerra de Ucrania, a causa de la cual se atribuyen al Papa frases nunca pronunciadas, pero se olvidan otras como cuando ha asegurado que “ todas las guerras son crueles y sin sentido", pero que “la que se está librando desde hace más de dos meses en Ucrania a consecuencia de la invasión rusa tiene una dimensión mayor y amenaza al mundo entero".
El Papa, que ha condenado en numerosas ocasiones la guerra en Ucrania, ha mostrado la disponibilidad del Vaticano a "hacer todo lo posible" para ayudar a lograr una solución pacífica. Incluso ha llegado a pedir una reunión en Moscú con el presiente ruso, Vladimir Putin, para solicitarle que detenga el conflicto, pero aún no ha recibido respuesta, según señaló en una reciente entrevista en el diario italiano "Corriere della Sera".
En su discurso, esta semana, ante los miembros del Consejo para la Unidad de los Cristianos, FRANCISCO ha dicho tajantemente que "ante la barbarie de la guerra, este anhelo de unidad debe ser alimentado de nuevo" y que "ignorar las divisiones entre cristianos, por costumbre o resignación, significa tolerar esa contaminación de los corazones que vuelve fértil el terreno para el conflicto".
Para que espiar al Papa si todo lo dice de frente y muy claro o te llama él directamente para contártelo. Sánchez toma nota.