Rusia ha celebrado este lunes el Día de la Victoria, que conmemora la victoria de la URSS frente al nazismo en la II Guerra Mundial. En concreto, la efeméride coincide con la firma de la capitulación alemana por parte del mariscal Zhukov. En una abarrotada Plaza Roja, a la que han asistido generales y veteranos del ejército ruso, pero no representantes extranjeros, el Gobierno ruso ha exhibido músculo militar en un desfile en el que han participado 10.000 soldados y 130 carros de combate, pero no la aviación por las condiciones metereológicas, según el Kremlin.
El presidente ruso, Vladimir Putin, en un breve discurso, ha comparado la guerra en Ucrania con otras guerras rusas libradas a lo largo de los siglos como defensa de la "patria", lo que recuerda a la retórica empleada en las guerras de Chechenia. En un mensaje con referencias al pasado soviético y a los "valores tradicionales" rusos, no hubo grandes mensajes como una posible declaración de guerra o de victoria y, en su lugar, el presidente ruso utilizó los mismos argumentos que repite sobre la invasión que inició la invasión el 24 de febrero y que, desde entonces, ha estado marcada por el fracaso de la estrategia inicial, que ha obligado a las fuerzas rusas a replegarse al este y sur, donde centran ahora su ofensiva.
Según Putin, Rusia ha llevado a cabo un ataque "preventivo" en Ucrania ante la amenaza de la OTAN y Occidente, por lo que la invasión es "una medida necesaria" y la "única posible" en esta situación. "Hemos visto cómo se despliegan infraestructuras militares, cómo cientos de expertos extranjeros trabajaron en Ucrania, cómo estaban suministrando armamento de la OTAN. El peligro iba creciendo cada día. Rusia realizó un ataque preventivo, fue una medida necesaria y la única posible en esta situación. Una decisión de un país soberano e independiente".
Putin: "La defensa de la patria, cuando se estaba decidiendo su destino, siempre ha sido sagrada"
Desde hace semanas había una creciente expectación por la celebración del Día de la Victoria en Rusia, pues analistas internacionales interpretaron que Rusia, tan dada a celebrar las efemérides, buscaría un éxito simbólico en Ucrania para exhibirlo en la Plaza Roja de Moscú en una celebración con tintes propagandísticos.
En plena guerra en Ucrania, Rusia celebra los 77 años del fin del nazismo en un desfile que busca legitimar las pretensiones de Putin sobre su país vecino, al que somete a una durísima ofensiva desde el 24 de febrero, en la que la estrategia del mando ruso ha tenido que ir variando conforme la resistencia ucraniana ha impedido que alcanzara su propósito.
El apoyo militar y económico de Occidente ha contrarrestado el avance ruso, que ha tenido que renunciar a invadir todo el país y, en su lugar, centra sus esfuerzos en hacerse con el sur y este del país. Es ahí, en el Donbás, donde el ejército ruso golpea desde hace semanas de forma contundente sin perder de vista el punto estratégico de la costa que ya es un símbolo de esta guerra: Mariúpol.