“Entre todos la mataron y ella sola se murió” que reza el refranero popular y que viene a hacer señalamiento de ese momento en el que nadie está dispuesto a asumir la responsabilidad en un infausto suceso cuando, de manera efectiva, pueden ser varios los causantes de ese mal o dolor o hecho negativo. ¿Quién tiene la culpa de que Podemos esté a las puertas de la más absoluta insignificancia?
Pues eso, hay quien dice que habría que pedirle explicaciones a Pablo Iglesias, que, aunque las da todos los días, no asume que su “divinidad” pudiera equivocar el tiro al designar la sucesión. También los hay que miran a la heredera elegida a dedo, a pesar de que Yolanda Díaz ha dejado claro en multitud de ocasiones que lo suyo no es la formación morada sino un espacio a la izquierda de la izquierda diferente a lo que tenemos hoy.
El caso es que ese inconformismo rebelde y reaccionario de la izquierda lleva a sus líderes a escindirse de las escisiones y a separarse de los ya disociados dando como resultado un Podemos prácticamente disuelto. Lo vemos estos días en Andalucía para fortuna de su presidente Juanma Moreno e, incluso, de sus antagónicos Vox con Macarena Olona a la cabeza.
Dividida ahora en tres desgloses, con pocas opciones incluso unidas, la izquierda pierde más fuelle y opciones reales de oposición. Con un PSOE a la baja, la irreconciliable ex de Podemos Teresa Rodríguez, Izquierda Unida y la amalgama de mareas, los que antaño representaban a Iglesias y Monedero y Errejón y Bescansa son hoy en la práctica irrelevantes.
Los que entienden de esto apuntan a que esta disgregación de la formación que irrumpió en la vida política con la fuerza del famoso y ya lejano 15-M, con más eslóganes que ideas reales de cambio, coge la recta final sin haber saciado “ni un poco” las ansias por hacer las cosas en política de otra forma. Podemos no ha sabido canalizar toda la fuerza de los indignados una vez les llegó el momento de gobernar. Mientras todo eran promesas, el negocio funcionaba. A la hora de la verdad, nada, lo mismo que todos, pero sin preparación.
Ahora, Yolanda Díaz está obligada a ampliar sus entendederas cuando inicie su esperado “proceso de escucha”. Empezará por Andalucía y no se le presenta sencillo vistos los problemas entre ellos mismos, con luchas encarnizadas entre sus líderes. La “señalada” habrá de demostrar muchas dotes de conciliación y reconciliación. Muchas heridas no se han cerrado y todo apunta a que tardarán en cerrarse.
De las conclusiones que saque habrá que estar atentos para ver si satisfacen a las confluencias, aunque se atisba una importante capacidad de análisis, síntesis y resumen para dar salida a las demandas de formaciones como Adelante Andalucía, Por Andalucía, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Andaluces Levantaos, Alianza Verde, Anticapitalistas, Equo, Nación Andaluza, Más País, Andalucía X Sí, Por un Mundo más Justo, el PACMA, Iniciativa Feminista, el Partido Comunista y la propia Izquierda Unida. Podemos no está.
Ni les cuento si añadimos municipalismos como Ganemos Córdoba, Vamos Granada, Ganemos Málaga, Mesa de la Ría, Ganemos Jerez, Levantemos, Alter República, Juntos, el Movimiento Vecinal Mijeño, Costa del Sol Sí Puede, Utreranos, Izquierda y Progreso, Asamblea de Alcalá, Motril Dice, Más Costa Tropical, Ganemos El Ejido, Electores Verdes, Iniciativa Popular Ubetense, Jaén, Sentido y Común, Gente de Andújar, Ganemos Chiclana o Almería Rebelde.
Es muy fácil animar a sumar proyectos diferentes para “seguir ensanchando nuestro país”, que dijo Díaz entre finitos y unos bailes en la Feria de Sevilla. Otra cosa muy diferente y muy difícil es hacer la suma. ¡Y esto es solo Andalucía! Aquí probará este 19 de junio sus fuerzas y capacidades, pero ya da vértigo pensar en el mero hecho de enfrentarse a este maremágnum en toda España.
Pero para ese “frente amplio” que propone la hoy vicepresidenta del Gobierno y visto el fracaso de la marca Unidas Podemos, que ni se mantiene unida ni puede, gracias en gran medida a Iglesias y la misma Díaz, hace falta muchas mareas, muchas confluencias y más nuevos indignados.
Como se ve, los tiene, pero lo difícil será aglutinarlos en unas nuevas siglas. No parece que éstas vayan a ser las de Podemos. No sabemos todavía qué es lo que quiere hacer Yolanda Díaz. Ni siquiera sabemos si ella sabe lo que quiere hacer. El caos es importante, pero seguro que su ilusión lo es más. ¡Qué no la pierda y suerte! La va a necesitar…