Opinión

La venganza de don Mariano

TRIBUNA

Jesús Carasa Moreno | Martes 17 de mayo de 2022

Mariano Rajoy ha sido el último presidente que, como a todos los anteriores, hemos hecho saltar por la ventana. Los españoles, según dicen, no sabemos elegir a nuestros dirigentes, pero en lo de despedirlos somos muy eficaces. Los de la Izquierda salen cuando destrozan la economía y los de la Derecha cuando casi han terminado de arreglarla y una nueva generación quiere volver a jugar con ella. Y todos acosados por los perros de la corrupción.

Una oleada de advenedizos irrumpió, groseramente, en el escenario político y fue capaz de llegar a pactos inimaginables movidos, como todos y como siempre, por el ansia de llegar al poder y… echaron a Don Mariano. Además, a muchos españoles les afrenta y les aburre tanta prudencia, moderación, elegancia… y eficacia. Les gusta jugar a la ruleta rusa.

Pero algo bueno debe tener España, contra la opinión de los derrotistas profesionales del ¡que pais!, pues a todos ellos, aunque algunos emboscados se resisten, está haciendo saltar, por la ventana, en el mismo tropel en el que irrumpieron.

La etapa de Casado-Egea ha sido inútil pues España los ha reconocido como parte de esa oleada, con sus mismas motivaciones y defectos. Y ahora ha bastado la delicada toma de poder de Feijóo y el anuncio de los primeros pasos de tratamiento, para que el enfermo parezca en camino de recobrar su estabilidad.

Otro gallego, en los que parece que la prudencia (Depende), moderación y elegancia en el trato, se da, en abundancia, como don de la tierra. Además, preparado como hecho de encargo. Y acostumbrado a intentar resolver los problemas en su despacho y no en el mitin. Un político, una clase política, en peligro de extinción. En España y en todas partes.

Demasiado pedir que tuviera la finísima ironía de Don Mariano que, lo queramos reconocer o no, ha realizado, en El Congreso, maravillosas caricaturas y retratos, de todos ellos, que nos han ayudado a reconocerlos… y descubrirlos.

Acabaron con Don Mariano acosado por esa izquierda que ha interiorizado el curioso convencimiento de que el poder les pertenece a ellos, heredado, “legítimamente”, de la II República (¡no ha llovido nada!) y por esa nueva derecha que tiene la solución de problemas ancestrales a base del “ordeno y mando”. Pero amigos, afortunadamente, el “ordeno y mando”, no volverá a ser mayoría, en España. Feijóo toma el timón del PP y renace, enseguida, la esperanza de que puede acabar con esta etapa de pillos, más pillos que de costumbre, de la mentira como arma política legitimada… por los mentirosos, de los pactos vergonzosos para repartirse la tajada más magra… y de los sectarios defensores de los disparates y “recetillas” de lo “politícamentecorrecto” (sic).

Y en estas estamos cuando creo que Don Mariano, aunque nunca lo insinúe, dada su prudencia, se estará “descojonando” en la contemplación de esta obra, de la que somos espectadores, como hacíamos en la Venganza de Don Mendo en la que, como ya sabéis, mueren todos, hasta el apuntador.