El Congreso ultima el texto que será aprobado este lunes
Domingo 28 de septiembre de 2008
Negociadores republicanos y demócratas han estado este domingo ultimando los detalles del plan de rescate financiero por valor de 700.000 millones de dólares que se votará este lunes en la Cámara de Representantes de EEUU, según han explicado fuentes legislativas.
Los líderes del Congreso alcanzaron el principio de un acuerdo sobre el plan en la madrugada de este sábado, después de reuniones maratonianas, y su personal ha trabajado en traducirlo en un texto legislativo durante la noche y la mañana de este domingo. Ahora, sólo falta el análisis público, las votaciones del Capitolio y la firma del presidente.
La presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, dijo que una vez que divulgue el proyecto abrirá un período de análisis público de 24 horas. Tras ese intervalo votará la Cámara de Representantes primero y el Senado después. Si recibe el visto bueno de ambas cámaras, irá a la mesa del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que lo deberá firmar.
El acuerdo mantiene el objetivo principal de usar 700.000 millones de dólares para comprar a los bancos la deuda de mala calidad vinculada al mercado hipotecario, como había propuesto el Gobierno. No obstante, se ha modificado el programa para satisfacer las preocupaciones de los demócratas y se ha incluido la idea de requerir que los bancos compren seguros para cubrir su cartera de títulos vinculados a las hipotecas. Ése ha sido el principal caballo de batalla de los republicanos de la Cámara Baja, los más reacios a la aprobación del plan.
Eric Cantor, uno de los principales negociadores de ese grupo, dijo que, si el proyecto de ley final contempla esa idea, el plan "podrá avanzar". Esa declaración no significa un apoyo inmediato al programa, enfatizó Cantor, quien dijo que el grupo de legisladores al que representa quiere ver la letra pequeña.
En el proyecto, la obligación de que Wall Street use su propio dinero para comprar los seguros es una opción que está a disposición del secretario del Tesoro, Henry Paulson, según afirmó el demócrata Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara Baja. "Eso no sustituye al programa principal", que es la adquisición por parte del Gobierno de la deuda de mala calidad de los bancos, aclaró Frank en CNN. Cantor comentó que apoya esa medida, lo que es una buena señal de cara a la aprobación del paquete en el Congreso. "No estamos en desacuerdo con la posición de que el secretario Paulson tiene que comprar los instrumentos tóxicos", indicó Cantor.
El programa también coloca límites a los salarios de los ejecutivos de las empresas que se beneficien de él, crea un mecanismo de supervisión del uso del dinero y prevé que los contribuyentes obtengan derechos para la compra de acciones (warrants).
El apoyo de McCain y Obama
Los candidatos presidenciales, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, dieron también este domingo un respaldo matizado al plan de rescate. En declaraciones al programa This Week de la cadena de televisión ABC, McCain afirmó que quiere ver los detalles del plan a primeras horas de la mañana en el Congreso, pero preguntado si lo apoyará, dijo: "espero que sí. Esto es algo que todos nosotros tendremos que afrontar y seguir adelante con ello", sostuvo el candidato republicano.
Por su parte, Obama, también expresó su apoyo en principio al plan. "No es una causa de celebración pedir a los contribuyentes que tomen este paso extraordinario por la irresponsabilidad de unos pocos, pero este paso es necesario", dijo Obama en un comunicado.
Obama explicó en su comunicado que el acuerdo "parece" respetar los cuatro principios que él ha defendido y ha insistido en que el plan debería crear un consejo supervisor independiente para controlar el gasto, dar a los contribuyentes derechos de compra de acciones de las empresas que se beneficien, limite el salario de sus directivos y ayude a los dueños de viviendas con dificultades para pagar la hipoteca.
Obama culpó de la crisis a "la especulación irresponsable y la avaricia en Wall Street y la falta de supervisión en Washington".
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