Opinión

China conquista el espacio

Domingo 28 de septiembre de 2008
Un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para China. El gigante asiático ha vuelto a sorprender al mundo al completar su primer paseo espacial, irrumpiendo de lleno en la carrera cósmica que hasta ahora disputaban Estados Unidos y Rusia. La gran potencia emergente demuestra día a día que su crecimiento es imparable en todas las facetas. Hace ya tiempo que la economía china comenzó a despuntar, aspirando a sustituir al Japón en Asia e incluso a recoger, en un futuro ya no tan lejano, el testigo de Estados Unidos como potencia hegemónica. Este verano, el país ha sido una vez más el objetivo de todas las miradas, tras organizar los Juegos Olímpicos más espectaculares de la Historia. Y, ahora, China demuestra que sus ambiciones de crecimiento van más allá de los confines de la Tierra, declarando que su meta es disponer de una estación espacial en 2020.

Sus 1.300 millones de habitantes hacen del imperio del Centro una máquina productiva inigualable que ha revolucionado, no solo el mercado internacional, sino también la propia sociedad china, donde la clase media se ha consolidado y el índice de población que vive bajo el umbral de la pobreza no supera el 8%. Las exportaciones del país asiático han crecido de manera exponencial, hasta el punto de que muy pocas empresas están capacitadas para competir comercialmente con China. Hoy compramos camisetas del Che “made in China”, lucimos imitaciones fabricadas en aquel país que bien podría pasar por auténticas, conducimos sus automóviles y hasta vestimos a nuestra Guardia Civil con uniformes allí fabricados. El mundo se ha rendido al milagro económico chino y este paseo espacial es una muestra más de que el gigante no parece dispuesto a estancarse, como algunos analistas temían. El fenómeno de “recalentamiento” no se ha producido pero China no puede depender de su consumo interno, todavía relativamente reducido y primitivo en ciertos aspectos. Su dependencia del sector exterior es, pues, intensa: una buena noticia para todos porque China tiene un interés vital en una economía abierta y globalizada, una dependencia que, sin duda, ayudará a la hora de integrar la gran potencia asiática en el concierto internacional, como un país pacífico y responsable, y en el difícil recorrido hacia un estado de derecho y una sociedad democrática.

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