El probelma del narcoterrorismo en México
Lunes 29 de septiembre de 2008
Una llamada anónima en la ciudad de Apatizgan, perteneciente al estado de Michoacán, del que Morelia es capital, permitió detener a tres de los presuntos "autores materiales" de las explosiones, Julio César Mondragón Mendoza, El Grande, , Juan Carlos Castro Galeana, El Tierra Caliente, y Alfredo Rosas Elicea, El Valiente. Los tres pertenecen a Los Zetas, un grupo de sicarios escindidos de La Familia, narcotraficantes muy poderosos en el Estado de Michoacán y que a su vez pertenecieron en su día al cartel de El Golfo.
En una declaración en vídeo, divulgada por la fiscalía mexicana, confesaron que lo que buscaban con de su ataque era provocar al Gobierno. "Ese era el objetivo que comprendí", afirma Juan Carlos Castro Galeana en el video, en el que también explica que la granada era de fragmentación "como las que usan en el ejército" y que su objetivo no era contra ninguna persona en particular.
"Yo sentía desesperación por deshacerme de ella y prácticamente como que me apaniqué y la arrojé", explica el detenido a las preguntas de un fiscal. Agrega, demás, que después de arrojar la granada corrió hacia donde estaba el vehículo para escapar junto con sus cómplices.
Otro de los detenidos, Julio César Mondragón, dijo que a él le tocó lanzar la segunda granada cerca de la Catedral, y que la arrojó hacia un vehículo que pensó era un auto policial. Los detenidos habían confesado ser miembros de la organización criminal "Los Zetas" y que operaban en el estado de Michoacán de tiempo atrás.
La Procuraduría (Fiscalía) General de la República (PGR) informó ayer en un comunicado que el juez Tercero de Distrito en procesos penales determinó un arraigo de 40 días para los tres detenidos, por su presunta responsabilidad en las explosiones ocurridas en las fiestas del Día de la Independencia en la capital del estado de Michoacán.
Casi al mismo tiempo de conocerse la noticia de la detención de los tres presuntos narcoterroristas, se sabía que un grupo de sicarios había dado muerte en Baja California a tres policías, dejando a otros cuatro malheridos. Y es que, por más que las autoridades anuncien medidas contundentes para luchar contra la violencia, lo cierto es que las cifras de asesinados nunca bajan de los dos dígitos. El viernes murieron en el país 17 personas y en lo que va de año, la cifra alcanza los 3.370 asesinados, más del triple que en 2007.
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