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NBA. Warriors y Celtics vuelven a las Finales: las claves de la lucha por el anillo

(Foto: Twitter: @warriors/@celtics).

BALONCESTO

EL IMPARCIAL/Efe | Martes 31 de mayo de 2022
La serie por la gloria empieza este viernes en San Francisco.

Como los superhéroes que siempre regresan en el último minuto para derrotar a los villanos, Stephen Curry y Klay Thompson, los 'Splash Brothers', han vuelto a acaparar los focos de la NBA esta temporada e intentarán llevar a los Golden State Warriors a su cuarto anillo en los últimos ocho años. En sus sextas Finales desde 2015 (solo se ausentaron en 2020 y 2021 y solo perdieron las de 2016 y 2019), Curry y Thompson se medirán a los Boston Celtics tras una imponente resurrección: no jugaron los playoffs en las dos últimas temporadas y en su vuelta en las eliminatorias ya se han plantado en las Finales.

Quizá la pandemia y la "burbuja" de 2020 distorsionen el recuerdo, pero parece que la gran época de estos Warriors sucedió hace mucho más tiempo del que realmente es. Cinco Finales consecutivas jugó el equipo de Steve Kerr, que en las de 2019 no solo cayeron ante los Toronto Raptors sino que parecieron poner punto final a su dinastía. Contra los Raptors se rompió el tendón de Aquiles Kevin Durant, que ese verano fichó por los Brooklyn Nets; y en esas Finales Thompson empezó su calvario de lesiones con una rotura del ligamento cruzado anterior.

La sensación de cambio de ciclo se acentuó en el quinto partido de la temporada 2019-2020 cuando Curry se rompió la mano izquierda por lo que los Warriors jugaron el resto del curso sin sus dos grandes estrellas hasta acabar últimos del Oeste.

EL RESURGIMIENTO

Las cosas empezaron a mejorar un poco la pasada temporada gracias a un Curry que volvió de su lesión a un nivel impresionante, que logró 32 puntos de media por partido durante la temporada regular y que terminó tercero en la votación para el MVP. Sin embargo, Thompson no levantaba cabeza y se rompió el tendón de Aquiles. La aventura de Curry sin el otro componente de los 'Splash Brothers' acabó en el 'play-in', donde fueron eliminados por Los Angeles Lakers y los Memphis Grizzlies.

En cualquier caso, en la Bahía de San Francisco ya se veían los brotes verdes con el paso al frente de jugadores como Andrew Wiggins o Jordan Poole. Esos dos años de travesía en el desierto acabaron por fin este curso con un Curry de nuevo excelente y que se convirtió en el primer jugador en la historia de la NBA en meter más de 3.000 triples. Además, el base se proclamó MVP del All-Star con una descomunal exhibición desde el perímetro: 16 triples para 50 puntos en total.

Aun así, gran parte de la atención de los Warriors en esta temporada estaba puesta en ver cómo regresaba Thompson a las canchas tras sus dos gravísimas lesiones. 941 días después de su último partido, el escolta volvió a jugar el pasado 9 de enero en uno de los momentos más emotivos y memorables de este curso en la NBA. "El recibimiento de los fans ha sido un momento muy especial que nunca olvidaré. Nunca olvidaré esta noche", dijo Thompson entonces. "Ha merecido la pena cada día que estuve fuera, cada día que estuve en los aparatos de gimnasio, cada día de recuperación. Cada momento mereció la pena por esto. Simplemente, estoy muy agradecido de competir de nuevo. Ha sido un largo camino, pero también estoy orgulloso de mí por perseverar", añadió.

Con unas estadísticas de puntos y porcentaje de tiro solo ligeramente inferiores a las de antes de sus lesiones, Thompson ha brillado en la ofensiva de los Warriors con 20,4 puntos, 3,9 rebotes y 2,8 asistencias de media por encuentro durante la temporada regular. Por su parte, Curry promedió 25,5 puntos, 5,2 rebotes y 6,3 asistencias. De vuelta una vez más en las Finales, y sin olvidar a Draymond Green como puntal en la pista y a Steve Kerr a la batuta en el banquillo, los fans de los Warriors sueñan con un nuevo anillo y saben que de nuevo con los 'Splash Brothers' al frente cualquier cosa es posible.

El regreso de los Celtics

"Incluso cuando no nos funciona el ataque sabemos que podemos contar con nuestra defensa", es una de las frases que el técnico Ime Udoka más repite en sus ruedas de prensa. Y es la base sobre la que sus Boston Celtics construyeron su camino hacia las Finales de la NBA contra los Golden State Warriors. Su resiliencia, organización y carácter les convirtió en un equipo con derecho a soñar con el decimoctavo título de su gloriosa historia.

Ime Udoka, debutante al mando de un equipo de la NBA, no perdió fe en sus ideas incluso cuando su equipo se hundía en la undécima plaza en enero y lideró desde el banquillo a un grupo en el que el trío Jayson Tatum, Jaylen Brown y Marcus Smart se complementa de forma excelente con elementos menos mediáticos, pero igualmente decisivos, como el dominicano Al Horford, Robert Williams o Derrick White.

Todos ellos consiguieron sobreponerse a las adversidades de una temporada de máxima exigencia. Las dudas sobre la convivencia en pista entre Tatum y Brown, los problemas de tobillo de Smart, el protocolo Covid que frenó a Horford al comienzo de las Finales del Este ante Miami, las lesiones de rodilla de Robert Williams no fueron suficientes para tumbar a unos Celtics que viajarán a San Francisco para abrir este jueves las Finales NBA.

EL MOMENTO MÁS DIFÍCIL

El pasado 6 de enero, en el Madison Square Garden, los Celtics se rendían por 105-108 ante los New York Knicks y bajaban a la undécima plaza con balance negativo, en medio de dudas, críticas, especulaciones sobre el futuro de sus estrellas y de su técnico. La apuesta por Ime Udoka, el futuro de Jayson Tatum y Jaylen Brown, la necesidad de cambiar los equilibrios en el equipo estaban en el centro del debate en Estados Unidos cuando se analizaban las ambiciones de la franquicia.

A base de trabajo, dedicación, carácter y ganas de superación, los Celtics respondieron en la pista a cada una de estas dudas, siendo protagonistas de un crecimiento vertical pese a un camino lastrado por las adversidades. Acabaron la temporada regular con 33 victorias en 42 partidos, sellando rachas de nueve, seis y cinco victorias consecutivas que le permitieron alcanzar por momentos la cumbre de la clasificación, en los ligeros momentos de apuros de los Miami Heat, y entrar en los 'playoffs' como segundos clasificados.

Tatum y Brown dispararon el nivel de sus actuaciones, demostrando su capacidad de completarse jugando juntos, y Marcus Smart dio muestra de su tremenda dedicación defensiva hasta conseguir el premio al mejor defensa de la temporada.

CONTRA LA PARED

En una Conferencia marcada por el equilibrio, con pretendientes como los Milwaukee Bucks, vigentes campeones, los Miami Heat, los Philadelphia 76ers de Joel Embiid y James Harden o los Brooklyn Nets de Kevin Durant y Kyrie Irving, los Celtics tuvieron un camino de 'playoffs' de máxima dificultad. Pese a su segunda plaza, se cruzaron en primera ronda con los Nets, unos rivales que nadie quería recibir a pesar de los altibajos que marcaron su temporada regular. El poderío de su plantilla, liderada por Durant e Irving, les convertía en una enorme incógnita.

Pero precisamente esa serie permitió a los Celtics dar un paso más en su crecimiento. Una canasta sobre la bocina de Jayson Tatum en el primer partido cambió la historia de una serie acabada en total triunfo para Boston, con un autoritario 4-0. Fue la necesaria inyección de autoestima para afrontar el reto siguiente: los Bucks del griego Giannis Antetokounmpo. Fue la serie que obligó a los Celtics a saber competir estando contra la pared, pues Milwaukee estuvo por delante 3-2 y pudo cerrar la serie en casa. Sin embargo, el equipo de Ime Udoka se confirmó intratable tras sufrir una derrota y ganó en el Fiserv Fórum para sellar su billete para las Finales de Conferencia en el séptimo partido.

Ambas franquicias ofrecieron un espectáculo absoluto de baloncesto, con intensidad, muestras de fortaleza mental y física que los Celtics tuvieron que repetir ante Miami, en una nueva serie decidida en el séptimo partido. Con un Marcus Smart capaz de sobreponerse a los dolores de tobillo tras un peligroso esguince en un choque con Kyle Lowry y un Jayson Tatum con notables molestias en un hombro, los Celtics consiguieron tumbar a los Heat de Jimmy Butler con un triunfo en Miami en el séptimo encuentro para salir ganadores de una maravillosa serie.

EL EQUIPO, CLAVE

Lo hicieron a base de equipo, liderados por Tatum y Brown, pero también por el dominicano Al Horford, que a sus 35 años se regaló las primeras Finales NBA de su carrera.

Y con aportaciones sobresalientes de elementos como Derrick White, excelente desde el perímetro, Payton Pritchard o Robert Williams, un dominador en la pintura pese a sus problemas de rodilla.

De Udoka a Tatum, de Smart a Williams, todos en los Celtics consiguieron dar un paso al frente, rebelarse a las adversidades y regalarse el sueño de jugar las Finales con los Warriors. La gloria alcanzada en 2008 por el trío Paul Pierce-Kevin Garnett-Ray Allen marca el siguiente, y el último, listón para los Celtics más resilientes.

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