Opinión

A Sánchez no le importan las elecciones en Andalucía

Y DIGO YO

Javier Cámara | Martes 31 de mayo de 2022

Es imposible disociar el tortazo anunciado por todas las encuestas -oficiales e independientes- en las elecciones andaluzas por parte del PSOE de la acción del Gobierno de coalición que preside Pedro Sánchez. La gestión de un Ejecutivo dividido y sectario es muy difícil de vender por parte de los candidatos de izquierdas en según qué comunidades autónomas.

Si un Gobierno indulta a independentistas y a mujeres que secuestran a sus hijos; si un Gobierno organiza un homenaje por el aniversario de la entrada de España en la OTAN y un lado de la mesa del Consejo de Ministros no asiste por ideología; si un Gobierno aprueba una ley y una parte de ese mismo Gobierno no apoya esa ley; en definitiva, si un Gobierno es noticia un día sí y al otro también porque tiene dos bandos en su seno que están todo el día a la gresca por apuntarse tantos y criticando lo que hacen los compañeros, al final, los presidentes autonómicos del partido en el poder que, incluso, tienen unas elecciones en el corto plazo, deben dar explicaciones sobre todas estas contradicciones porque así se lo van a pedir.

Probablemente a ningún político le gustaría estar ahora mismo en el pellejo de Juan Espadas, obligado a enmendar el fracaso de su antecesora Susana Díaz, pero con menos posibilidades aún que la expresidenta de la Junta de Andalucía. Ningún estudio demoscópico le da alguna opción frente a Juanma Moreno, que él solo conseguiría los mismos votos que toda la izquierda junta.

Ni siquiera con un apoyo tan descarado de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que este mismo martes anunciaba un plan de ayudas a los parados andaluces de más de 50 millones de euros. ¿Por qué ahora? ¿Por qué solo para andaluces? ¿Por qué no lo ha presentado el Gobierno central hace un año, o dos? Un intento burdo de revertir esta tendencia de voto por medio de la compra de votos del cual, en Andalucía, ya están acostumbrados al tratarse de un modus operandi habitual durante más de treinta años de gobiernos socialistas, pero que saben que son, como dice el refrán, "pan para hoy pero hambre para mañana".

Sin duda, un último intento de un PSOE que parece resignado ya a perder unas elecciones, pese a que el presidente del Gobierno acudía este fin de semana a echar una mano, y a conformarse con alcanzar unos resultados solo un poco por encima de los de Vox, partido centro de sus críticas y argumento único para apelar al miedo a la ultraderecha e intentar movilizar a su electorado.

Efectivamente, las ayudas desde Madrid -Moncloa y Ferraz- no parecen ser bienvenidas en Sevilla. El desgaste de una legislatura marcada por los favores a las formaciones nacionalistas e independentistas hace mella en otros territorios, con líderes cansados de hacer bulto para figurar y verse obligados a blanquear las barbaridades de su presidente. Más de un socialista habría preferido que el jefe del Ejecutivo estuviera junto al Rey celebrando el Día de las Fuerzas Armadas y no en Sevilla, pero claro, más pitos y abucheos también en Huesca quedarían feos en el documental sobre Pedro Sánchez.

Pero si el presidente del Gobierno, de coalición, y responsable máximo del PSOE es de poca o ninguna ayuda en Andalucía, aunque él se sienta satisfecho por defenestrar definitivamente el “susanismo”, tampoco ha sido muy aplaudido por el electorado socialista el discurso de Adriana Lastra, que gustaba, una vez más, de recordar que el PP es el partido de la corrupción. El mensaje, en otros lugares, te lo compran, aunque sepan que ese título es compartido con el propio PSOE, como únicos partidos que han gobernado; pero en Andalucía, con el caso de los ERE todavía reciente, con dos expresidentes de la Junta condenados, no vale ese discurso. Es lo que pasa cuando se va a otras partes de España a hablar únicamente en clave de Madrid.

Además, tras una hipotética victoria de Moreno en la que pudiera gobernar con el apoyo de Vox, tampoco hablan en el PSOE de plantearse un pacto con el PP para permitir que gobierne la lista más votada. No parece que les quite mucho el sueño porque el partido de Santiago Abascal, de Macarena Olona en Andalucía, seguirá siendo su único y pobre guión, incluso en la oposición.

Sin embargo, si piensan ustedes que la debacle en Andalucía será un problema para las cabezas pensantes de la Moncloa se equivocan. Su liga es otra. Así, después de los malos resultados el 19-J y tras la cumbre de la OTAN, Pedro Sánchez aprovechará para volver a remodelar su Gobierno. ¿A que ya saben que ministra tiene sus días contados?

Y hasta el final, ya saben lo que queda. Tratará de aprobar más leyes ideológicas durante lo que queda de legislatura con apoyo de los partidos a los que no les importa España y poco le importará que su propio compañero de coalición le acuse de adjudicar a dedo la organización de la cumbre de la OTAN en Madrid, porque si el presidente de EEUU, Joe Biden, le puede dedicar algo más de 30 segundos y sentados quedará para la posteridad un vídeo documental de autobombo de Pedro Sánchez chulísimo. Y eso sí es lo importante…