Cultura

Corrida de la Beneficencia en la Plaza de Las Ventas: el arte en el ruedo

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, saluda a Felipe VI en presencia de José Luis Martínez Almeida y Enrique López (Foto: Comunidad de Madrid).

TOROS

Inés Montano | Jueves 02 de junio de 2022

Los alrededores de la plaza de toros bullían de vida, más que otras tardes cuando se pone el cartel de “no hay billetes” en las taquillas. Por la puerta de autoridades se oían los vivas al rey; por la calle Alcalá las masas se quedaron absortas viendo llegar a Morante de la Puebla en una jardinera, un vehículo de largo abolengo taurino que permite observar al maestro y su cuadrilla. Es un espectáculo per se. Nada que ver con las llegadas anónimas detrás de los cristales ahumados. El tiempo fue benévolo con el público que estaba en los tendidos como las sardinas. El Himno del Reino de España dio principio al festejo benéfico.

Los seis toros de Alcurrucén fueron escogidos con esmero para mostrar una variedad de capas, hechuras y comportamientos. Los primeros tres toros fueron brindados al monarca. Morante de la Puebla viendo a Jaranero (1º), salió desde principio con el estoque de verdad. El toro se paraba mucho al salir, husmeaba el albero, Morante le lleva con lances, abrochados con una media. Tarda mucho en ir al caballo, el público se impacienta. La tarde de banderillas de lujo, de las que Rafael el Gallo se llevaba de recuerdo. Desgraciadamente, del tercio no se puede decir lo mismo porque el morlaco es brusco y tardo a la vez. Así que fue un acierto llevar la espada de matar, aunque lo mató a pinchazos. Un escándalo monumental.

Otra historia fue el segundo de su lote. Pelucón (º4), colorado y grande, no prometía mucho cuando enganchaba el capote ni cuando se negaba ir a recibir la segunda puya. Se deja poner las banderillas, aunque complica la labor acortando los terrenos. La obra de arte empieza cuajarse con los primeros pases de muleta. Morante llama al contrario y le cela llevando a los medios, muy metido en la muleta. Cada pase está trazado con un pincel. El tiempo se para. El toro embebido en la franela, mas no la alcanza. El diestro, con el temple, consigue que los pases fueran cosidos uno a otro. Morante con los pies juntos, ciñiéndose al toro. Un arte de torear por ambos pitones. La estocada no redondeó la obra. Se lleva un golpe Morante. Descabella. Una oreja.

Pianista (2º) salió para El Juli, parado, protestado por el público. Al tomar la vara, salió suelto en dirección a los chiqueros. Tuvieron que recogerle y volver a poner en suerte. Ginés Marín se anima a hacerle el quite por chicuelinas y una media. El Juli domina la acometida brusca del toro. La primera serie fue aplaudida. Pero el toro no se dio por rendido. El Juli tuvo que aguantar gañafones y cabeceos, para llegar a una serie esperada con la zurda, gracias a la altura de la muleta óptima. Por el otro pitón hubo muletazos logrados. El manejo del hierro no dejó coronar la obra con más que una ovación. Antequerano (5º), un colorado con cuajo, fue brindado a Emilio de Justo que estaba presente en el callejón. En el caballo salía suelto, ni en las banderillas quiere embestir. Tampoco cambia la embestida en la muleta de El Juli, va soso y desganado, unas veces derrotando y otras cabeceando. El Juli baja la mano derecha y consigue una serie, prosigue con la izquierda, llevando la muleta en la cara del enemigo, pero el toro no está para colaborar. Varios pinchazos, una estocada y descabello a la primera. Silencio.

Carasucia (3º) no las quiso ver con Ginés Marín y regresó tres veces a la manga de los chiqueros. Aunque los capotes también le daban miedo al burel, éste se repuso y Ginés ejecutó laces limpios, templándole. Prosiguió el buen manejo del capote para poner al toro en suerte de varas. Fue llevado a caballo. El tercio de banderillas no muy lucido, el toro seguía algo suelto. La faena comienza con un flexionado y pases del desdén, acabados con uno de pecho. El toro iba a primer toque, a distancia que se acorta poco a poco. Las series variadas, primero con la izquierda, bien resueltos los cambios de mano. Al realizar una serie con la diestra, ovacionada, el toro se fue. Ginés insiste, pero no hubo ya toro. Una estocada algo trasera, entera. Un aviso. Descabello. Ovación.

Javito (6º), embadanado, salpicado, que salió y, será por curiosidad o por buscar la salida, se asomó al callejón. No acepta los capotes, al caballo va sólo. Con las banderillas puestas se refugia en la puerta de los chiqueros. Ahí, Marín le enfrenta y aprovecha para realizar largas series por ambos pitones, rematadas con el pase de pecho. El toro huye y recorre la plaza, Ginés le para en los medios, mas al aguantar dos pases, de nuevo el morlaco se va a su querencia. Marín no desiste y hace otras series con un cambio afarolado y cuatro bernardinas. Aplausos. Media estocada bien colocada. Incomprensible, pero rehusó del descabello a pesar de que el toro no doblaba. El público se impacientó. Dos avisos. Ovación.

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