Opinión

PRI: “A los periodistas hay que matarlos de hambre” y España

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Jueves 02 de junio de 2022

Al fragor de las elecciones del 5 de junio, donde se disputan 6 gubernaturas, brotan acusaciones, salpican a políticos y es parte del rudo juego político electoral en México, mas las exhibiciones no valen por eso y han de analizarse no solo por esa justificación de aflorar en tiempos electorales –que mueve a priistas a eludirlas o a pedir que cesen–, sino que en sí mismas y por ello merecen aludirse, ya que son un suculento plato que expone al PRI en su nauseabunda putrefacción y abominable existencia gansteril. Invitan abordarlas con premura y a no darle ni un voto al PRI.

En ese contexto, es que son trascendentes los audios del dirigente nacional priista Alejandro Moreno Cárdenas, el impresentable Alito, y no por revelarse en tiempos electorales o solo verlos como revelaciones al tenor de una campaña política. Eso es minimizarlos, exculpándolo, y no debe de ser, pues son de una importancia suprema, ya que demuestran en sí mismos la lacra de partido que es el PRI y la inconveniencia para México de que siga detentando cargos públicos. Con tales confidencias reveladas, el PRI ha quedado exhibido en su quintaesencia. Tales audios comprometedores exponen a Alito en su retrograda naturaleza, su pestilente actitud represora y dictatorial como político, en su deplorable proceder como personaje público y en su reprobable condición como priista, que en suma invitan a no darle ni un solo voto al PRI.

Dígase: Alito ya era persecutor de la libertad de expresión en su estado, Campeche, cuando fue desgobernador, acusado de desfalcarlo y que ya después, como dirigente y priista, no ha mostrado una actitud distinta, ya que está incapacitado para mostrarla y el PRI desprecia las libertades, la de prensa, incluida. Igual persigue periodistas que lanza iniciativas para limitar Internet.

También en esta última semana nos restregaron a todos los mexicanos la lujosa vida del expresidente priista Peña Nieto en España, obteniendo un visado dorado otorgado a inversionistas que invierten montos incalculables que como burócrata no ganó y que, en resumen, son un insulto a los mexicanos, invitando a no darle ni un voto al PRI por el cinismo y la robadera que entraña. La pregunta es ¿”ladronde” sacó semejantes cantidades invertidas?

Pues bien, regresando a los audios de Alito, demuestran que no existe un “nuevo PRI” que es el mismo de siempre –putrefacto y corrupto hasta el tuétano– y solo confirma sus pésimos gobiernos que no pueden ser otra cosa con tan deleznable dirigencia y corrupta naturaleza. Alejandro Moreno lanza entre otras diatribas, cohechos, amenazas, algaradas, incoherencias y una perla: “a los periodistas no hay que matarlos a balazos, hay que matarlos de hambre”. Una joya, el impresentable priista. No lo dirá por los muchos que compraba el PRI para acallarlos o para que lo loaran, como sucedió en tiempos del priista Peña Nieto y que ya sin coima, hoy son tan rabiosos que son insultantes al gremio y al público.

Afortunadamente, hay elecciones el 5 de junio y el PRI está arrinconado, con respiración artificial vía impresentables alianzas y enlodado por sí de nuevo, exhibido en toda su extensión, por los audios de su dirigente nacional y el ofensivo, escandaloso derroche de Peña Nieto viviendo en España, impune y corrupto apestando a desfalco, como de todos modos es calificado su sexenio, el peor de la historia moderna de México, admitido hasta por los priistas, que ya es decir. Y todavía hay botarates que defienden y añoran a Peña.

Esta entrega se intitula con la vergozosa frase que pronunciara el mentado Alito cuando era gobernador, cuya gestión priista registra represión a periodistas –el PRI detesta a libertad de expresión– y hoy se llama a víctima y se dice amenazado. Burdo. Elevado a dedo a dirigir su impresentable partido, su sucesora en la gubernatura y rival Layda Sansores, le ha sacado sus trapitos sucios. El priismo la condena en su loable labor de clavarle dos banderillas al priista. Va nuestro aplauso porque no se arredra ni los priistas lamentan la gestión de Alito.

Viera usted a columnistas priistas tan agradecidos con la coima del sexenio pasado, apresurarse a lavarle la cara a Alito. A mostrarse cariacontecidos clamando audios robados o ilegales. ¡Uy! Sin condenar su corrupta estampa. Eso no les resta autenticidad ni se están usando en un juicio jurídico donde se requiera de autorización judicial para obtenerse. Hablan de un muy cuestionable personaje público y no entrañan un linchamiento a un honrado ciudadano privado. Sí, emergen en vísperas de elecciones ¿y? y eso le puede hacer perder al PRI. Sus aliados vergozosamente se quedan callados. Avalan así, el desprecio priista a la libertad de expresión.

Respecto a la presencia de Peña Nieto en España, se habla de un pacto de impunidad entre López Obrador y Enrique Peña Nieto que explica, dicen, porqué el priista no está preso, cual merece y consideran muchos. Acaso eso es simplista y suena menos sofisticado que decirle a usted que muchos desfalcos priistas tenían leyes a modo y se daba órdenes verbales, no por escrito y eso que el sexenio priista reciente desfalcó a México, además de dejarlo con una deuda externa estratosférica incrementada por el PRI, fruto de la frivolidad de Peña Nieto. Todo ello sin duda, ha dificultado la persecución de los delitos, amén de que la Fiscalía General de la República ha estado lenta, tanto y más como las instituciones perseguidoras de delitos y defraudaciones al erario público. López Obrador podría pasar a la Historia como el presidente que ¡por fin! metió merecidamente a la cárcel a un antecesor al no pasarle ni una y eso le ganaría su sexenio, por muchos errores que acumulase. No ha sucedido.

Y no es que fuera una promesa de campaña meter a Peña a la cárcel, pero a cambio ¿qué tenemos? lo tenemos impune, pavoneándose con la novieta, luego de divorciarse de la esposa por catálogo o rentada que le endilgaron los priistas, obtusos creyendo que casarse vende al electorado en un país donde se incrementa la unión libre y mientras reside en una zona exclusiva de Madrid, va obteniendo una visa dorada en España con opción a la nacionalidad española que lo recubriría de la impunidad total. Las Cuantiosas sumas invertidas allí son un insulto a los mexicanos, ya que se presume simplemente como dinero robado. No lo vamos a adornar. Lo apuntado ¿es un restregarles a los mexicanos la impunidad del peor presidente que ha tenido México, el priista Enrique Peña Nieto? Sí. Y mire que ha prosperado el susodicho. Hace diez años en un acto de campaña rumbo a la que fue la más desastrosa presidencia, que de eso venimos en México y que nadie lo olvide, se escondió en un sanitario de una universidad, huyendo de sus opositores que lo cercaron. Una década después alardea –por sí y por terceros– de una impunidad que remacha su nefasto desempeño y la corrupción nauseabundamente palpable de su fracasado gobierno priista.

De verdad que se merecen ni un voto los priistas este 5 de junio, ni solos ni en alianza, que, además, son malos gobernantes en los cargos que aún detentan y todos lo sabemos.