AL AIRE LIBRE

LA TRAMPA DEL DEBATE ANDALUZ

Luis María ANSON | Martes 07 de junio de 2022
El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno ha caído en la trampa. En el ejercicio cabal de la...

El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno ha caído en la trampa. En el ejercicio cabal de la democracia, los partidos disponen para sus intervenciones en el Congreso de los Diputados del tiempo que les señala el reglamento conforme al número de escaños con los que cuentan. Es lo razonable. Y todos lo aceptan.

El señor Moreno debió acordar un debate cara a cara con su rival más cercano, el señor Espadas. Eso era lo lógico y lo democráticamente serio. Alguien en Televisión Española le tendió la trampa del debate a seis, que favorece a los partidos pequeños y fragiliza a los grandes. No me voy a meter en nombres ni en intervenciones. Los espectadores andaluces juzgarán. También lo harán los periodistas especializados.

La cuestión es otra. Si se le da el mismo tiempo de intervención al partido que dispone de 49 diputados que al que solo tiene 1, se consuma la trampa. El presidente Moreno no debió embestir la muleta que se le tendía para engañarle. Tenía el derecho democrático a exigir tiempos distintos. Aún más, lo lógico es que planteara un debate a dos, un cara a cara, que dejara en el lugar que les corresponde a los partidos con escasa representación, con votación popular menor.

No ha sido así. Al margen de que se considere vencedor del debate a uno u otro candidato o candidata, la realidad es que el debate en Televisión Española ha favorecido de manera considerable a las candidaturas de los partidos con escasa representación.

Después de tantos años de ejercicio político, parece mentira que el Partido Popular, y también el PSOE, no hayan aprendido cómo funciona el engaño. Que no exijan el cara a cara y que releguen a los partidos menores a su verdadera dimensión.