El primer cara a cara en el Senado entre Pedro Sánchez y Nuñez Feijóo ha dejado mudos a los que acusaban al PP de boicotear al Gobierno, de torpedear los pactos de Estado, de crispar. El nuevo líder de la Oposición pronunció un discurso moderado y medido, centrado en ofrecer al Gobierno acuerdos económicos para frenar la inflación. Pero el presidente eludió responder a estas propuestas y se limitó a acusar al PP de “estorbar, estorbar y estorbar”.
Pedro Sánchez está aterrado de salir vapuleado de las elecciones andaluzas. Y busca desprestigiar al PP como única estrategia para evitar el desastre del PSOE el 19-J. Rechaza cualquier acercamiento, cualquier pacto con el PP con el propósito de seguir acusando al principal partido de la Oposición de “incumplir la Constitución”. Pero se ha encontrado con un hueso. La intervención de Feijóo le sacó de sus casillas cuando reivindicó “la política útil” y acusó al presidente de generar “mucha crispación, muchas descalificaciones, muchos insultos y pocas propuestas". El líder del PP insistió en que no ha venido a "insultar", sino a sumar, a construir y a intentar que España merezca un Gobierno mejor".
Pedro Sánchez, como ya es habitual, no respondió a la propuesta de Feijóo para combatir la inflación con la bajada del IVA del gas, la electricidad y los carburantes. El presidente del Gobierno jamás contesta a las preguntas de la Oposición en las sesiones de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados. Se limita a insultar al PP. Y en el Senado solo buscaba enfrentarse a cara de perro con Feijóo. En realidad, al presidente del Gobierno solo “le estorba” abandonar La Moncloa. Y las elecciones andaluzas pueden ser el principio del fin del Gobierno de coalición. Los pactos de Estado pueden esperar. Ahora, son un estorbo.