Tiene razón Nuñez Feijóo cuando pide a los votantes y dirigentes del PP que no se confíen. Todas las encuestas auguran una arrolladora victoria de Juanma Moreno y una catastrófica derrota del PSOE y del batiburrillo de partidos de extrema izquierda. Pero los votantes del centro derecha deben acudir a votar y los dirigentes, estar atentos al posible juego sucio de socialistas y comunistas.
Los días de campaña que restan, la izquierda tiene previsto multiplicar la crispación y los insultos al PP como último recurso para revertir la situación. Pedro Sánchez ha mandado a medio Gobierno para participar en la campaña y contribuir al único eslogan que les queda: pintar un panorama poco menos que neofascista con un Gobierno de Juanma Moreno que arrasará con el bienestar de los andaluces. El mensaje de la izquierda no parece calar en el electorado, puesto que el Ejecutivo de coalición del PP y Ciudadanos ha demostrado ser capaz de mejorar los datos económicos sin perjudicar los servicios sociales ni arramplar, por ejemplo, con las políticas de igualdad. Porque tanto los socialistas como los comunistas insisten en propagar su feminismo radical frente al “machismo y el patriarcado” que, según ellos, defiende el centro derecha.
Pero lo más peligroso, sin embargo, reside en el hipotético riesgo de que se produzca algún intento de fraude electoral. De ahí, la necesidad de que el PP revise minuciosamente el recuento de los votos. Y es que la izquierda es capaz de todo cuando teme que va a ser aplastada por el centro derecha.