Llegar al Mundial desde los clasificatorios suramericanos tiene mérito. Perú, para alcanzar la repesca de este lunes, tuvo que sobrevivir en una liga de todos contra todos en la que figuran Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia, Chile o Ecuador; en la que se compite en alturas de más de 3.000 metros sobre el nivel del mar; y en la que, por decirlo de algún modo, no se protege a las estrellas de las patadas tanto como en Europa. Pues bien, el cuadro andino lo logró y en Doha le tocó medirse a Australia por el penúltimo billete hacia la cita de Catar 2022.
El seleccionador Ricardo Gareca hubo de regatear la mala fortuna que ha venido persiguiendo a su equipo. El faro del centro del campo, Yoshimar Yotún, se lesionó y no pudo comparecer, del mismo modo que el faraónico delantero Paolo Guerrero se ha caído de las convocatorias por sus infortunios físicos. Con esas más que sensibles bajas compuso una alineación en la que el guerrero Gianluca Lapadula ejerció de atacante, con el talentoso Christian Cueva y el desequilirante André Carrillo por detrás.
Sin embargo, 'El Tigre' les colocó en el partido definitivo más por el liderazgo que acarrean en la plantilla que por su rendimiento potencial. Porque Carrillo arribó vacío de energía y Cueva no aguanta los 90 minutos en plenitud de derroche. No sería la noche de ninguno de los dos, si bien este último acometió más con su clase y visión de juego. Eso sí, no daría a los americanos para jugar con la alegría combinativa que les caracteriza, hecho que regaló a los australianos una oportunidad única de imponer su estándar anatómico sobre cualquier otro parámetro del juego.
Los 'aussies', bien conjuntados por el seleccionador Graham Arnold, cerraron filas con una intensidad que negó soluciones a los peruanos. Compitieron con astucia y un plan simple pero granítico: apostarlo todo al contragolpe tras robo y al pelotazo y captura hambrienta del rebote. Su comodidad llegó a ser de tal calibre que se atrevieron a soltar presiones adelantadas. Y precisamente atreverse es lo que le faltó a los favoritos. Los andinos, presas de su excesivo respeto a la trascendencia del encuentro, sufrieron de lo lindo para juntar pases con tino. Y tampoco las tuvieron todas consigo en el repliegue.
Australia se plantó con una confianza en sus opciones explícita y pusieron la diana en el arco defendido por Pedro Gallese en varias llegadas. Mitch Duke probaría un par de remates en buena posición como aperitivo, antes de la congelación de las revoluciones que condujo a todos al intermedio. En ese lapso el portero de la Real Sociedad Matt Ryan sólo se vería apretado con el centro de Carrillo y el testarazo desaviado de Lapadula. Ese balance de tiros retrató de forma fiel el tipo de complicaciones que contaminaron al escuadrón peruano.
Por eso Gareca incidió en la superioridad técnica de sus pupilos en el descanso y éstos saltaron a la reanudación con mejor actitud, más ambiciosa. Cueva y Carrillo susurraron una entrada en ignición, mas no se trató sino de un espejismo: el primero nunca evidenció su chispa habitual y el segundo fue sustituido, sin gasolina en el tanque, en el minuto 64. Le suplió el revulsivo Edison Flores, con su zurda bien afilada pero sin presencia al incluirse en un guión que seguiría gobernado por el tacticismo australiano.
Los 'Socceroos' acabaron el minutaje reglamentario incluso con ganas de ganar. En el minuto 84 Behich se incorporó en conducción, sentó a Tapia -muy desacertado con la pelota-, tiró un caño estupendo a Aquino -igual de falto de pericia- y descerrajó un tiro que rozó la madera; y en el 88 fue MacLaren el que lanzó un aguijonazo que Gallese detuvo con una reacción felina. Sin tiempo, se decretaría la prórroga con malas sensaciones de la 'Blanquirroja'. En cambio, como el fútbol no entiende de inercias, ocurrió todo lo contrario.
Desde el primer pestañeo, en la media hora extra se desplegaría la versión del Perú que su multitudinaria hinchada desplazada habría querido ver desde el inicio del partido. La posesión fue suya, la pelota cambiaba de botas con más celeridad y la calidad gritaba protagonismo. Ahí, con la tensión por las nubes, se acabó el miedo en la trinchera latinoamericana. Flores cabeceó al poste y Cueva y Advíncula dispararon con veneno. Aguantaron los australianos, que en el último minuto arriesgaron y lo apostaron todo a su portero especialista en los penaltis. Ryan dio el relevo a Andrew Redmayne, a la postre la estrella de la fecha. Se puso bajo palos en seis lanzamientos, en todos ellos realizó bailes desconcertantes sobre la línea de gol y provocó el fallo de Advíncula y de Varela. Suficiente para enterrar la alegría peruana y multiplicar la 'aussie'.
0. Perú: Pedro Gallese, Luis Advíncula, Carlos Zambrano, Alexander Callens, Miguel Trauco, Renato Tapia, Christopher González, Sergio Peña (m.79, Pedro Aquino), André Carrillo (m.64, Edison Flores), Christian Cueva (m.113, Alex Varela) y Gianluca Lapadula.Seleccionador: Ricardo Gareca.
0. Australia: Mathew Ryan (m.119, Andrew Redmayne); Nathaniel Atkinson, Kyle Rowles, Bailey Wright, Aziz Behich (m.119, Craig Goodwin), Aaron Mooy, Jackson Irvine, Ajdin Hrustic, Martin Boyle, Mitch Duke (m.68, Awer Mabil), Mathew Leckie (m.86, Jaime MacLaren).Seleccionador: Graham Arnold.
Goles: penaltis (5-4): Lapadula, Mooy, Callens, Goodwin, Tapia Hrustic, Flores, Maclaren y Mavil. Fallaron Boyle, Advíncula y Valera.
Árbitro: el esloveno Slavko Vincic. Mostró tarjeta amarilla a Atkinson y Flores.
Incidencias: partido de repesca por el penúltimo cupo para el Mundial de Catar 2022, disputado en el estadio Ahmed bin Ali, de Doha, ante unos 20.000 espectadores, peruanos en su gran mayoría.