William Chislett | Sábado 02 de febrero de 2008
Ahora que la economía española vive un momento de lenta desaceleración tras un periodo de crecimiento sin precedentes, sobre todo en su motor principal, el sector de la construcción, se habla cada vez más de la necesidad de asentar una economía basada en el conocimiento.
¿Cómo espera España crear tal economía cuando la proporción de alumnos de quince años que repiten curso por fracaso escolar en colegios públicos no hace más que incrementarse desde 1998 o con los resultados tan pobres obtenidos en el informe PISA? En el curso 2005-06 el 42,3 por ciento de estos estudiantes tuvieron que repetir curso y el 30 por ciento de los estudiantes entre 18 y 24 años no completaron en 2006 la enseñanza secundaria, doblando la cifra media de la Unión Europea. Y no hay ninguna universidad española entre las primeras 150 en el listado que confeccionó la Universidad Jiao Tomg de Shanghai. Afortunadamente, España es el único país en Europa junto con Gran Bretaña que tiene tres escuelas de negocios entre los mejores del listado. Pero el éxito de la economía no puede basarse únicamente en buenos ejecutivos.
Y al respecto de I+D, España es el único país de la OCDE que gasta cada año más en lotería y juegos de azar que en Investigación y Desarrollo. Aunque consiguiera duplicar su inversión I+D hasta el 2 por ciento del PIB en 2010, lo que es poco probable, no sería mucho más del promedio actual de la Unión Europea. Y yo no escucho nada de esto en los discursos políticos de la campaña electoral.
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