“La purificación del humo del Sahumerio versus la crispación política”
José María Pemán, nuestro gran dramaturgo, filósofo y poeta gaditano, fue un pensador “Liberal” inclinado en sus razonamientos filosóficos al estoicismo de Zenón, no para dar respuesta a los principios doctrinales sobre nuestra existencia, de dónde venimos ni a dónde vamos. Aseveraba este ínclito escritor que la Filosofía es una característica esencial en nuestra conciencia, como herramienta que sirve de guía para nuestro estilo de vida, que nos ayuda a actuar con paciencia y resignación ante las adversidades.
En estos tiempos tan convulsos y terribles que estamos viviendo, en los que se han conjuntado pandemia-Invasión de Ucrania-incremento desorbitado de los costos energéticos-Inflación, José María Pemán siempre estará vigente como un intelectual clásico en cualquier momento de la historia, nos decía en sus aforismos: “El hombre de Estado, debe de estar siempre atento a la “Acción” buscando con ahínco la concordia sin estridencias ni precipitación, pero atento a no quedar amodorrado con ese aroma que dejan las pavesas del fuego sagrado del “Sahumerio” que adormece la mente y borra la conciencia.
Las encuestas de las inmediatas elecciones andaluzas se inclinan de forma meridiana, constatando salvo un cataclismo electoral influenciado por la abstención que puede originar el tórrido calor que azota a esta región y al país entero, la probable victoria del PP cercano a la mayoría, pero que va a necesitar del partido ultraderechista de Vox.
El actual presidente Juanma Moreno se reitera en sus respuestas a los medios-audiovisuales que de no salir con mayoría absoluta, repetiría elecciones, mientras que las declaraciones de la candidata del partido de Vox: Macarena Olona, se manifiesta con rotundidad que pondrá a disposición del PP los escaños que sean necesarios para cogobernar la Junta de Andalucía juntos, con la condición si ne qua non de formar parte como vicepresidenta del nuevo gobierno autonómico que salga de las urnas.
Estas afirmaciones son vistas con cierto recelo por el presidente del partido Feijoo por varias razones:
Ante esta encrucijada al Sr. Feijoo se le viene apareciendo el espíritu maligno del dilema hamletiano “Tu vox or not to vox” que a diferencia del príncipe de Dinamarca donde sus dudas se centraban si merecía la pena seguir viviendo en un mundo despiadado, repleto de vilezas y traiciones, o la de quitarse la vida y dormir el sueño profundo de la eternidad; para el presidente del partido sus vacilaciones e incertidumbres pivotan sobre las afrentas que pueden sobrevenirle a un PP en gobernanza con un partido de ideología de rancias raíces católicas y conservadora que va a intentar derrumbar los muros sociales construidos en la democracia: los de la tolerancia y respeto a las personas homosexuales, los de la libertad de las mujeres y su independencia para decidir ser madres y llevar una vida profesional a la altura de los hombres, los que evitan el desmantelamiento de las comunidades autónomas para que sigan gozando de sus tradicionales costumbres. Etc. Etc. O la de tomar la valentía de unirse a la oposición y probar a gobernar con un grado de tolerancia y respeto a las propuestas del partido adversario siempre que estén bajo la tutela democrática.
Aunque suene un tanto reiterativo, ya hubo un ensayo exitoso reciente en la Historia política española en el siglo XIX cuando para restablecer el orden y la restauración de la monarquía borbónica de Alfonso XII, se unieron en noble gesta los conservadores de Cánovas del Castillo con los liberales de Sagasta, fue un periodo de paz y de crecimiento económico.
Finalizo con la sabiduría de las palabras pronunciadas por mi paisano José María Pemán, durante una conferencia dada en el Madrid de los años setenta, a las preguntas de la prensa cuando se presentía ya la terminación de la dictadura:
Pregunta: Desde su postura como intelectual ¿Cómo ve un liberal tradicional el devenir de una España democrática?
“Difícil es aventurar después de cuarenta años de dictadura cómo pueden entenderse ideologías de izquierdas con derechas extremas, y socialistas de centro, pero todo debe de conducirse bajo un clima de entendimiento. Ya pasó hace más de un siglo con la esclavitud, todo el mundo sabía que aquello era antinatural, pero entonces se sopesaba y tenía en contra el hundimiento de la economía mundial si la mano de obra gratis desaparecía.
Necesitamos un tiempo para que los partidos de diferentes ideologías conformen una cultura de respeto, preocupada más que por la tesis de cada uno de los grupos, por las posibles subtesis de entendimiento y que desembocarán de forma natural en la síntesis, alejándonos de la peligrosidad absoluta. Todos vivimos en la incertidumbre con respecto al día de mañana, nadie puede asegurar lo que va a suceder en el futuro, pero lo que sabemos con certeza es que debe imperar la tolerancia y la solidaridad para poder vertebrar la España que mi querido profesor Ortega y Gasset ha dejado escrita en una de sus obras.
Segunda pregunta periodística: “Es notorio sus discrepancias doctrinales con el Sr. Ortega y Gasset ¿Qué nos puede decir de la decepción del Sr. Ortega como diputado en Cortes dimitiendo de esa República que tanto empeño puso en ella y que en sus escritos previos a la implantación de la República criticaba el desprecio de Vd. por la misma dada su férrea afiliación monárquica?
Es cierto que soy un ferviente admirador de la monarquía, y que también se ha interpretado erróneamente mi cercanía al general Franco. Igualmente difiero en algunos temas literarios y pensamientos políticos con el Sr. Ortega y Gasset. Pero quiero dejar constancia que no hay ningún desdén por mi parte a una figura de tan grandiosa intelectualidad como la del Sr. Ortega.
Es fácil la diatriba personal en un país de cominerías, chismes y envidias. El Sr. Ortega creyó de buena fe en el advenimiento de la República para solucionar los males de la sociedad, el tendrá sus razones para haberla abandonado, bajando su escaño iracundo exclamando ¡No es esto!
El Sr. Ortega como buen caballero, medía sus armas en duelo solo con quienes lo merecían, y si me apuran le guardaban admiración intelectuales de la talla del Doctor Marañón, D´ors, Maeztu, para ellos y personas de mentes privilegiadas, el Sr. Ortega era la piedra negra de la Kaaba, que era necesario tocar y cobijarse para invocar la gloria de la excelencia y de lo erudito, que el arcángel San Gabriel legó al patriarca Abraham.