Opinión

Sánchez, game over

TRIBUNA

Raúl Mayoral | Domingo 19 de junio de 2022

Cuarenta años llevaba el PSOE ganando elección tras elección en la provincia de Sevilla pero Sánchez ha hecho añicos el manual de resistencia socialista. Desde que este hombre llegó a la Moncloa en las elecciones generales de 2019, resultando ganador el PSOE, se han celebrado en España seis comicios autonómicos: Cataluña, País Vasco, Galicia, Madrid, Castilla y León y Andalucía. Salvo en las catalanas, en las que el socialista, con un acentuado perfil constitucionalista, fue el partido más votado, aunque sin obtener el premio del poder, en todas las demás elecciones el PSOE no ha obtenido un solo triunfo. Desde 2021, Sánchez ha ido perdiendo apoyo electoral de forma clara y constante: En Madrid, pasó de 37 escaños a 24; en Castilla y León, de 35 a 28; y en Andalucía, sus actuales 33 escaños, se han visto reducidos con el sanchista Espadas como cabeza de lista.

La conclusión no deja dudas: el PSOE de Sánchez, el sanchismo como perverso método de gobierno aliado con la antipatria y lastrado por la mentira y la incompetencia es una máquinaria de perder elecciones. Su líder va camino de emular a Herbert Morrison, hombre de hierro del partido laborista en 1950, que tiene el título de ser el candidato que más veces fue derrotado. Los españoles llevan tiempo alejándose de Sánchez como de la peste. Incluidos los propios socialistas andaluces, que han preferido abstenerse. La hemorragia es letal porque Andalucía fue históricamente el granero de votos del socialismo español desde la Transición. Sánchez ha dilapidado el patrimonio electoral heredado del felipismo. Su candidato andaluz no ha logrado mejorar los resultados de la defenestrada Susana Díaz. Tiemblan ya García-Page y Fernández Vara. Y atento Ximo Puig, si rompe con la poco ejemplarizante Oltra.

Otro dato elocuente es que la izquierda en España pierde terreno en detrimento del centro derecha. Síntoma que confirma la falta de ratificación por la ciudadanía del Gobierno de coalición social-comunista formado en 2019. En la democracia la legitimidad de origen es tan importante como la de ejercicio. Y si el PSOE empieza a estar hecho unos zorros, enfrente tiene a un PP que ha superado con éxito la crisis provocada por Casado, potenciándose con el impulso de Feijóo. En su discurso de investidura ante el Congreso de los Diputados el 4 de enero de 2020, Sánchez se refería a que con él llegaba el “punto de partida de un nuevo tiempo en España”. Poco parece que durará ese nuevo tiempo porque cada día se ve con más nitidez el punto de llegada en el que el sanchismo desaparecerá del escenario nacional.

Hoy la contraposición más evidente no es izquierda o derecha, ni siquiera, PSOE o PP. Lo que empieza a vislumbrarse es el dilema entre sanchismo o socialismo. Porque sin variar el rumbo, a muchos socialistas les dará vergüenza salir a la calle. No es bueno para la democracia española que el PSOE desaparezca. Quien sí debe marcharse es Sánchez. Su juego de tejemanejes ha terminado.