Opinión

Serpientes de verano

ESCRITO AL RASO

David Felipe Arranz | Lunes 20 de junio de 2022

Esto de las serpientes de verano, dicho así, no deja de sorprender al personal por mucho que se repita, ahora que entramos en el largo y cálido verano, cuando la chavalería aprueba todo con una asignatura suspensa, la derecha campea victorias en territorio andalusí y el flirteo lírico-intelectual del resto del año deviene con los calores en un directo con la novia o el ligue enseñando palmito al fondo del salón, como le pasó a un ínclito colega que acabó protagonizando sin proponérselo el “Melrose Place” del año. Que le quiten lo bailao con la vedete del periodismo de la socialité, de cuyo nombre nadie quiere acordarse. En eso consiste el ofidio estival, en la intimidad urgente del biografiado mediático destripada por la masa, a la hora de comer o en los bares con los colegas. Y después, si te he visto no me acuerdo.

El incendio de la sierra de la Culebra, en Zamora, la mayor catástrofe medioambiental de Castilla y León, según la Consejería de Medio Ambiente, ha roto las esperanzas de la España ecologista: 30.000 hectáreas carbonizadas y reducido a ceniza el sustento de una quincena de pueblos zamoranos, que se han quedado sin lobos, ni berrea, ni turistas. Al parecer, la Junta nunca había contemplado la sierra culebrera como espacio natural protegido, en pro del modelo de explotación masiva de coníferas. La región, según Eurostat, será la provincia más envejecida del continente europeo para 2033, con 62,7 años de media. El fin de semana, los vecinos de Villanueva de Valrojo, abuchearon al presidente Mañueco, que fue a hacerse la foto, al que acusaron a él y a sus muchos consejeros y delegados –cinco, nada menos– de haberles dejado sin la reserva natural tantas veces solicitada. El rayo que ha prendido fuego en la sierra de la Culebra es el de la España sencilla cuyas familias vuelven a casa agotadas tras ganarse el jornal con el turismo, la ganadería, la agricultura… Los políticos hicieron su campaña en primavera para ganar las elecciones, pero no impulsaron medidas de protección del campo. La anhelada concesión de reserva de biosfera para la protección de la sierra zamorana, después de las fotos y la campaña, nunca llegó. Ahora el pueblo está indignado, la reacción de los servicios de emergencias fue tardía, la del político artrósica y la de la Administración con las indemnizaciones habrá que ver si se produce.

De manera que para equilibrar la balanza trágica, el personal en las redes se solaza con otra culebra caliginosa, la del actor Santi Millán entregándose a la calistenia sexual con una moza ardiente y veraniega, registrándolo todo en vídeo cual Rocco Siffredi ibérico. Es el escándalo social del inicio vacacional, en un país de políticos caros que vive cada vez más a lo barato. Aunque el presidente venga con su aparato y atalaje a decir, como aquel otro, que todo va bien, a las puertas de una recesión mundial. Y no aprendemos, porque lo nuestro es seguirle la solfa al actor, a la vedete y al polvazo, no a las cosas del Banco de España, la subida de tipos y los datos del paro, que eso sí que es porno del duro, Amore.

Twitter: @dfarranz