Opinión

Violencia en México

Martes 30 de septiembre de 2008
Cuando México estaba aún asumiendo la aparición del narcoterrorismo, que se estrenó con dos granadas en la ciudad de Morelia, que se cobraron la pasada semana la vida de siete personas e hirieron a más de un centenar, el pasado lunes se desayunaba con la aparición de 16 cadáveres en la localidad de Tijuana. Lamentablemente, noticias como está son el pan de cada día del país norteamericano, que se desangra en una guerra sin cuartel de mafias narcotraficantes, que luchan entre ellas, y contra el Gobierno. En lo que va de año han muerto más de 3.400 personas, superando de largo la cifra total de 2007.

El problema ha llegado a tal extremo que el presidente Felipe Calderón ha pedido ayuda internacional contra una lacra que demostró en Morelia que no tiene reparo alguno en atacar indiscriminadamente a población inocente. Y es que, el salto cualitativo que ha dado la violencia en México tras este atentado, bien merece una nueva estrategia, tanto por parte del Estado mexicano, como de la comunidad internacional.

Y es aquí, precisamente, donde es exigible una mayor implicación por parte del gran vecino de México, Estados Unidos, que siempre ha mantenido una posición poco leal al respecto, limitando su estrategia contra el narcotráfico a culpar a los países productores de la existencia del mismo, sin asumir que si se producen drogas es, en gran medida, para cubrir la demanda que existe dentro de sus propias fronteras y el trafico interno, de todo orden, que hace posible su comercialización y distribución. Los estupefacientes que se producen y con los que se trafica en países como México tienen su principal destino en los consumidores estadounidenses, les guste o no a las autoridades de EEUU.

Si realmente se quiere luchar contra esta lacra, es necesaria una cooperación bilateral entre Estados Unidos y México. Por más que Felipe Calderón haya demostrado una auténtica voluntad de acabar con el narcotráfico, no puede hacerlo sólo, como bien se está viendo con el alarmante incremento de la violencia desde que anunció mano dura contra las mafias. Estados Unidos ha de ayudar a México, por el bien de ambos. Por el bien de todos.

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