Los líderes de la OTAN destacaron este miércoles que las "ambiciones declaradas y las políticas coercitivas" de China "desafían" los intereses, seguridad y valores de la Alianza, en el nuevo Concepto Estratégico adoptado en la cumbre de Madrid y que guiará las políticas de la organización transatlántica en la próxima década.
El Concepto Estratégico incide en que "las ambiciones y las políticas coercitivas de la República Popular China desafían nuestros intereses, seguridad y valores".
"China emplea una amplia gama de recursos políticos, económicos y militares para afianzar su huella a escala global e incrementar y proyectar su poder mientras mantiene una actitud opaca sobre su estrategia, intenciones y desarrollo militar" , se afirma en el Concepto.
"Las maliciosas operaciones híbridas y cibernéticas que lleva a cabo China, así como su retórica de confrontación y desinformación tienen como objetivo a los Aliados y pretenden dañar su Alianza de seguridad", se indica en el documento.
El anterior Concepto Estratégico de la OTAN se aprobó en 2010, cuando las relaciones con Rusia eran muy diferentes a las actuales, marcadas por la invasión de Ucrania por parte de Moscú.
De hecho, el Concepto de 2010 reconocía a Rusia como un socio estratégico para la OTAN.
En cuanto a China, en el Concepto Estratégico de 2010 ni siquiera se mencionaba el país asiático.
China "trata de controlar sectores industriales y tecnológicos clave, infraestructuras críticas, materiales estratégicos y cadenas de suministros. Usa su posición económica para crear dependencias estratégicas y ejercer su influencia. Con ello pretende subvertir las reglas del orden interacional, afirma la OTAN en el Concepto Estratégico.
"La asociación estratégica entre Rusia y China y sus intentos de socavar las reglas en las que se basa el orden internacional van contra nuestros valores e intereses", se indica.
Por otra parte, en la Declaración de Madrid, documento aprobado este miércoles por los aliados junto con el Concepto Estratégico, la OTAN manifiesta que China forma parte de una "competencia sistémica que desafía nuestros intereses, seguridad y valores e intenta socavar las reglas sobre las que se asienta el orden internacional".
“La Federación Rusa es la amenaza más importante y directa para la seguridad de los aliados y para la paz y la estabilidad en la zona euroatlántica”, recalca el nuevo Concepto Estratégico.
El documento sustituye al que estaba en vigor desde 2010 y que fue acordado en la cumbre de Lisboa de ese año, cuando los aliados aún consideraban a Rusia un socio estratégico.
En cambio, tal y como señalaron los líderes aliados, la invasión rusa de Ucrania “ha destrozado la paz y alterado gravemente nuestro entorno de seguridad”.
Para la OTAN, Moscú “busca establecer esferas de influencia y control directo mediante la coerción, la subversión, la agresión y la anexión”, y utiliza además “medios convencionales, cibernéticos e híbridos contra nosotros y nuestros socios”.
“Su postura militar coercitiva, su retórica y su probada disposición a utilizar la fuerza para perseguir sus objetivos políticos socavan el orden internacional basado en normas”, sentencia el Concepto Estratégico de Madrid.
Por otra parte, el documento alerta de que Rusia está “modernizando sus fuerzas nucleares y ampliando sus novedosos y perturbadores sistemas de doble capacidad”, y aludiendo a ellas para coaccionar. “Su objetivo es desestabilizar a los países del este y del sur”, advierte la OTAN, que advierte asimismo de los intentos de Moscú de afectar la libertad de navegación en el Alto Norte, lo que constituye un “reto estratégico”.
La Alianza deja claro en cualquier caso que “no busca la confrontación y no supone ninguna amenaza para la Federación Rusa”, y que seguirá “respondiendo a las amenazas y acciones hostiles de Rusia de forma unida y responsable”.
Por ello, la OTAN reforzará “significativamente” la disuasión y la defensa de todos los aliados, mejorará du capacidad de resistencia frente a la “coerción rusa” y apoyará a sus socios a fin de “contrarrestar las injerencias y agresiones malignas”.
“A la luz de sus políticas y acciones hostiles, no podemos considerar a la Federación Rusa como nuestro socio. Sin embargo, seguimos dispuestos a mantener abiertos los canales de comunicación con Moscú para gestionar y mitigar los riesgos, prevenir la escalada y aumentar la transparencia”, indican los líderes.
Por último, señalan que buscan “la estabilidad y la previsibilidad en la zona euroatlántica y entre la OTAN y la Federación Rusa”, y afirman que “cualquier cambio en nuestra relación depende de que la Federación Rusa detenga su comportamiento agresivo y cumpla plenamente con el derecho internacional”.