la rapidez en la respuesta, clave
Miércoles 01 de octubre de 2008
El último número del informe Perspectivas de la Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional no resulta muy halagüeño para el futuro económico. El FMI ha recopilado los datos de 113 crisis financieras de los últimos 30 años de 17 economías avanzadas, entre las que se encuentra España, y los ha cruzado para averiguar qué podemos esperar de la actual crisis financiera. Del centenar largo de desajustes financieros controlados por el informe, cerca de la mitad "obedecieron a tensiones relacionadas con el sector bancario, mientras que en el resto las tensiones se concentraron principalmente en los mercados de valores o en los mercados cambiarios".
Con estos datos en la mano, el FMI observa que "el actual episodio de tensión financiera es uno de los más intensos en Estados Unidos y uno de los más extensos, ya que afecta a casi todos los países de la muestra". No todos los episodios observados en el informe acabaron con una desaceleración o recesión económica, pero "cuando una recesión está precedida por tensiones financieras", y especialmente de tipo bancario, "es considerablemente más grave" que las demás. Este es el caso que vive la economía en estos momentos. La probabilidad de que una tensión financiera tenga como consecuencia una desaceleración es mayor cuando, como en el caso de Estados Unidos, España, Gran Bretaña, Irlanda y otros países, están precedidas de "un aumento de los precios de la vivienda" y del crédito agregado.
Con estos datos en la mano, las conclusiones no podrían ser otras: Hay una "alta probabilidad de que se produzca una fuerte desaceleración en Estados Unidos". Aquella economía está aquejada de fuertes desequilibrios, como un crecimiento muy fuerte del precio de los activos, así como del crédito agregado. Y las familias estadounidenses están fuertemente endeudadas; parte de ese endeudamiento, además, es con el exterior. Estos tres desequilibrios, en casos anteriores, han llevado a una prolongada desaceleración. A su favor, el FMI menciona la política acomodaticia de la Reserva Federal y "la situaición relativamente sólida de los balances de las empresas al comienzo de la crisis".
Por lo que se refiere a Europa, las familias están en una posición financiera "considerablemente más fuerte", lo que podría resultar decisivo a la hora de afrontar la crisis económica desde el Viejo Continente, dado que esa característica "es distintiva de episodios de tensión financiera que no están seguidos por una recesión". Otra característica que resultará favorable a nuestro continente y en particular a España, es la estructura del sistema bancario. La banca de inversión es la que más ha sufrido la crisis de solvencia del sistema financiero, mientras que la comercial, que es la que predomina en nuestro país, no se ha visto tan entrampada.
Ahora bien, dentro del área del euro hay enormes diferencias entre los países, y entre éstas se encuentra el crecimiento del crédito, que ha sido especialmente rápido en España e Irlanda. Así las cosas, cuando llega la crisis, ocurre que "el volumen del crédito está en un camino a la baja más pronunciado en Irlanda y España que en otros países".
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