Opinión

Con Falcon y a lo loco

TRIBUNA

Juan José Vijuesca | Miércoles 06 de julio de 2022

Las seudoministras que visitan Nueva York gozan de idéntico rango que los presidentes de las comunidades de propietarios. La diferencia es que Irene Montero y sus tres amigas inseparables han ido a la ciudad de los rascacielos en Falcon y con todos los gastos pagados. Los presidentes de comunidad de vecinos lo tendrían que hacer a base de una derrama extraordinaria, cosa que no colaría porque no estamos para confetis. Lo de usar el Falcon como si éste fuera el coche de línea al servicio de cada miembro o miembra (con perdón) de este gobierno, ya es un impúdico recochineo.

Permitan que haga uso de mi prosa poética, la ocasión bien lo merece habida cuenta del dispendio y la desfachatez de este gobierno:

Cuatro chicas han volado/ con todos los gastos pagados/en avión de los contribuyentes/hasta Washington han llegado/Irene Montero y su “pandi”/pipa se lo han pasado/y nosotros a la luna de Valencia /viendo a sus señorías/tan comunistas ellas/gastando sin conciencia/ ¡Jo tías, vaya planazo! / ¡Esto es vida!/ Y en medio de esta crisis/tan grave como divertida/ Tomaron de nuevo el avión/ para irse a Nueva York/.

¡Qué grande es esta ciudad! / ¡Es más que Galapagar!/ Debieron sorprenderse/en medio de tanta gente/ ¡Ni en sexo en Nueva York/ lucen como nosotras! ¡Vayamos pues de compras, chicas/que esto lo pagan los que critican/Hoy Tiffanny y Armani/luego la Gran Manzana/después la Quinta Avenida/lo más parecido a la costa cubana/ Aunque ya lo dijo Cartapacio, alias Piolín:/ “En Nueva York, o eres Sarah Yessica Parker/o no te comes un colín”

Las cuatro chicas/tan comunistas ellas/dieron plantón al Bronx/una lástima/se han perdido lo mejor/buen rap y buen hip hop/Allí las esperaban, aun siendo zona caliente/de poco glamour y mucho “cultivo”/para un mitin de la Irene/eso sí, desde el olivo/ porque a pie de pista/no respetan a las seudoministras/Les trae al fresco la igualdad y el feminismo/nada de ideologías pedantescas/en el sureste del Bronx/son más de hierba y carne fresca/.

Tan felices las cuatro/se han dado un festín del carajo/a costa del ajeno bolsillo/de nosotros se han reído/ Hasta el mismísimo moño estamos/los que con tanta ignominia acocamos/La agenda política se antoja/un mero capricho del cuerpo/uno de esos homenajes/tan de gustar y gastar/costumbre pagana de la izquierda caviar/ Mientras nosotros, sin ir más lejos/ aquí quedamos/ni con pensiones, ni salarios/a fin de mes llegamos.

Y si hay próxima vez/tomen riendas de jumento/vayan sus señorías al desierto/lugar de sabiduría y encuentros/Vayan sin condición de dinero/ni alhajas, ni terciopelos/y menos con dotes, ni heredades/que la dicha está en el contexto/y no en ministerios de sustento/.

Aquí quedamos, señorías/, cornudos y apaleados/, más no por ello a escondidas de la providencia/, pues de ella caudales mayores han decaído/ y egoísmos fueron quebrados por mor de la molicie y la mala baba/. Quienes gastan de las públicas arcas/, sin acierto ni miramiento/, el tiempo perdido se volverá hiriente/ lo mismo para ateos que para creyentes.