Mari Mar Blanco ha tomado la palabra este sábado en el homenaje a Miguel Ángel Blanco que el Partido Popular ha organizado en Ermua, con presencia del presidente nacional del partido, Alberto Núñez Feijóo, el ex presidente del Gobierno José María Aznar, el dirigente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, y la presidenta de Nuevas Generaciones y diputada Bea Fanjul. En ese acto, la hermana del concejal asesinado por ETA hace 25 años ha querido reivindicar la voz de las víctimas del terrorismo, dejando claro que el Gobierno de Pedro Sánchez no está facilitándoles el altavoz que sí tienen sus socios de investidura.
"Han intentado silenciar la voz de las víctimas pero no lo han conseguido, porque la voz de las inocentes será siempre más fuerte que cualquier interés partidista. Mañana hablaré para defender la memoria de mi hermano y que en su recuerdo sea imposible blanquear el terrorismo. Para que nadie pueda falsear lo que pasó y por qué pasó", ha proclamado en una intervención que ha supuesto el cetro de un evento que se ha adelantado al homenaje institucional programado para este domingo por el Ayuntamiento de Ermua y al que acudirán el rey, Felipe VI, Pedro Sánchez, el lehendakari Íñigo Urkullu o la lideresa de Ciudadanos, Inés Arrimadas.
Precisamente ha hecho referencia a las trabas que, según se ha desvelado, le han puesto los organizadores de ese acto dominical. "Los familiares somos la voz de aquellos a los que le fue arrebatada por quienes hoy no tienen problema para humillar (...) A esos no les faltan altavoces", declaró, antes de añadir que "la memoria y dignidad de las víctimas se defiende todos los días, no sólo con palabras, sino también con hechos que deslegitimen". "De poco vale asistir a homenajes si no los aprovechamos para romper con quienes aplaudieron el asesinato de mi hermano. Apelo a Pedro Sánchez a que sea valiente y rompa con Bildu", sentenció.
"¿Cómo es posible que los herederos de Herri Batasuna, a los que miles de personas llamaron asesinos, ahora sean determinantes?", le preguntó al jefe del Ejecutivo. Asimismo, lamentó que casi no quede nada del espíritu de Ermua. Y advirtió que "para las víctimas es inasumible que quienes no han condenado los asesinatos asuman el control de las instituciones". "Ahora serán legales, pero mantienen una trayectoria de sangre que es imborrable. No todo vale en política", remarcó. "De poco valen las palabras en días señalados si al día siguiente seguimos negociando con quienes lo justificaron", criticó.
Mari Mar Blanco se mostró muy emocionada. "Se nos pide que pasemos página a los familiares, como si fuera tan fácil olvidar lo que los asesinos hicieron", confesó. Además, se dirigió a Aznar para comentar que "todo lo que conseguiste y cómo lo han destruido, pero lo volveremos a construir". "El terrorismo acabó con la vida de mi hermano, pero no con sus ideas ni sus ilusiones y proyectos", señaló, antes de manifestar que los miembros del PP vasco han continuado con el trabajo iniciado por Miguel Ángel Blanco.
El dirigente del PP vasco explicó que el asesinato del concejal "fue una cuestión que nos marcó". "Su muerte fue a cámara lenta (...) Pero surgió el espíritu de Ermua, que fue la rebeldía de la ciudadanía porque aquí no se hablaba de lo que pasaba ni en las familias, en los bares, en los restaurantes y las calles. Recuerdo que la mayoría de los balcones de este municipio estaban con sábanas blancas y crespones negros", rememoró, antes de señalar que el "espíritu de Miguel Ángel Blanco es el que llevan los concejales del PP vasco, que son la infantería de los luchadores por la libertad en esta tierra. La defensa del orden establecido, de la Constitución y de España".
"ETA sabía que los cargos del PP no lo hacían por el poder, sino por su amor por su pueblo. Miguel Ángel cobraba 300 pesetas en el partido cuando le conocí. Y vinieron a por él porque era del PP, no porque era concejal o de Ermua", añadió. En este punto, dejó esta reflexión: "Veo un déficit de convivencia y de caridad política. La familia Blanco se empadronó en Vitoria (después del asesinato) y le pedimos al PNV, que gobierna allí, una plaza o calle para Miguel Ángel, y fueron los únicos que se negaron. Y con el PSOE vasco estábamos juntos en el mismo corredor de la muerte, pero ahora ese partido ha acabado pactando con los que aplaudían y organizaban estos asesinatos. Echamos de menos aquel PSOE".
El líder del PP vasco indicó que "nos conocemos todos en Euskadi y conocemos muy bien quiénes son los socios de Sánchez (...) Bildu está organizada, montada, y sus cabecillas son los jefes de ETA. Es una inmoralidad, una vergüenza". Y concluyó dirigiéndose a los jóvenes que acudieron al acto para aclararles las responsabilidad que tienen. Le pidió que "contéis lo que ocurrió porque algunos pretenden borrar y ocultar la memoria".