Y sigue muy firme, aunque esa silla tenga ahora ruedas. El Papa no renuncia al Pontificado a pesar de los rumores basados en la utilización de la silla de ruedas desde principios del pasado mes de mayo, el aplazamiento de su viaje a varios países de África, la visita a L´Aquila, la ciudad italiana donde está enterrado Celestino V el único Papa que en 1294 renunció a su cargo antes de que lo hiciera Benedicto XVI, y la convocatoria de un Consistorio para el próximo mes de agosto en donde se van a crear nuevos cardenales, para según algunos un próximo Cónclave.
FRANCISCO, en una entrevista concedida esta semana a la agencia Reuters, ha echado por tierra esos rumores interesados. “Nunca se me ha ocurrido. Por el momento, no; por el momento, no”.Francisco se limita a decir a Reuters que su renuncia “sigue siendo una opción abierta, en el futuro, sobre todo si su débil salud le impide dirigir la Iglesia. No sabemos cuándo ocurrirá. Dios lo dirá".
El Papa también ha desmentido que tuviera cáncer, respondiendo a otro rumor insistente en el Vaticano, especialmente desde su operación de colon en julio de 2021. “La operación fue un gran éxito a ojos de los médicos. No me dijeron nada sobre un posible cáncer”.También FRANCISCO ha dado detalles de su dolor, al contar que tenía una "pequeña fractura en la rodilla". "Estoy bien, me estoy recuperando gracias a la terapia láser y magnética”.
Estos rumores de corte han sido y son muy frecuentes en el Vaticano y solo hay que darse una vuelta o acudir a las trattorias cercanas a San Pedro, para ver y oír a los monseñores-funcionarios como desarrollan cualquier teoría sobre los comportamientos papales o los nombramientos que pueden llegar o las quinielas de cubrir diócesis vacantes o de ceses inminentes. Si además, uno acude a los autodenominados “vaticanistas” nos encontramos con situaciones a veces muy chuscas, pero que son fácilmente compradas por informadores inexpertos o por diplomáticos recién aterrizados en Embajadas con representación ante la Santa Sede.
Lo único cierto, por ahora, es que FRANCISCO sigue, aunque sea en silla de ruedas y con ánimos para emprender nuevos viajes, como el próximo a Canadá, mientras, eso sí, los que desean la marcha del Papa, siguen “erre que “erre” con sus conjeturas en medios dominados por personas no muy ejemplares precisamente, algunas de las cuales han tenido que emigrar de diócesis.