Editorial

El triunfalismo y electoralismo de Sánchez en el debate del estado de la nación

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Martes 12 de julio de 2022

Pedro Sánchez interviene en el Congreso de los Diputados como si diera una rueda de Prensa en La Moncloa. En las sesiones de control al Gobierno insulta a la Oposición en lugar de cumplir con su obligación de contestar a las preguntas de los partidos. Y, como anunciábamos en nuestro último editorial, en su primer debate del estado de la nación ha pronunciado un mitin y ha anunciado sus nuevas medidas económicas. Hay que reconocer que la intervención del debate, aunque llena de lagunas y repleta de argumentos demagógicos, estaba bien construida y que el presidente domina las tablas parlamentarias. Pero en su análisis de la gestión del Gobierno, solo ha subrayado los presuntos éxitos y ha responsabilizado al entero mundo de la crisis que sufre España. La pandemia, Putin y el PP son para él los máximos culpables de la trágica situación política, social y económica de España. El autobombo y el triunfalismo han conformado el guión de su discurso.

Pedro Sánchez atraviesa el peor momento político desde que llegó a La Moncloa. Su imagen se ha hundido y todas las encuestas independientes reflejan el desplome del PSOE. De ahí, sus esfuerzos en el debate por revertir la situación. Y para salir del atolladero ha presentado sus nuevas medidas económicas que se centran en incrementar los impuestos a las empresas energéticas y a las entidades financieras; esto es, a los Bancos. Atiende así a las reiteradas exigencias de Podemos. Ione Belarra y Yolanda Díaz no han perdido la ocasión de recordarlo. Y el portavoz del partido, Jaume Asens, ha elogiado la “valentía y el cambio de guión del presidente”. Y ése ha sido el único éxito de Sánchez: reforzar la coalición de gobierno que parecía estar resquebrajada.


Ante un balance económico desolador, el Gobierno aplica unas medidas que son más electoralistas que otra cosa. Mientras, la inflación ya ha alcanzado el 10,2%, y sus medidas para tratar de abaratar la energía o los combustibles han resultado del todo estériles. El megavatio hora se paga por encima de los 300 euros, mientras que el precio medio litro de gasolina y el del gasoil continúan por encima de los dos euros. Si se confirman los peores augurios, España se enfrentará a un escenario de posible recesión económica a partir de otoño con las cuentas públicas totalmente desajustadas, el déficit de las administraciones públicas disparado y la deuda cercana al 120% del PIB. La portavoz del PP, Cuca Gamarra, lo ha resumido en una brillante frase: “Los españoles tienen que prescindir de lo más básico para pagar el macrogobierno de Sánchez.”


El presidente del Gobierno ha vuelto a decepcionar. Su triunfalismo injustificado y sus continuos ataques al PP han sido el eje de su discurso. Las medidas con las que piensa afrontar la crisis son las comunistas exigidas por Podemos y las electoralistas, como las subvenciones a las becas y la gratuidad de los trenes de cercanías. Se trata, en fin, de iniciativas pensadas exclusivamente para afrontar con ventaja y con el dinero de todos los españoles las elecciones generales. Como ha repetido media docena de veces durante el debate, Pedro Sánchez va “a por todas”.