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Bruselas exige a los Veintisiete reducir un 15 % el consumo de gas y España lo rechaza

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, este miércoles. (Foto: EFE).

CRISIS ENERGÉTICA

Efe | Miércoles 20 de julio de 2022
La ministra de Transición Ecológia, Teresa Ribera, considera que la medida "no es la más eficaz, ni la más eficiente, ni la más justa".

El Gobierno español ha manifestado este miércoles su rechazo a la propuesta de la Comisión Europea de que todos los países de la Unión Europea reduzcan voluntariamente un 15 % su consumo de gas hasta la próxima primavera para prepararse ante un posible corte del suministro ruso.

"Defendemos los valores europeos, pero no podemos asumir un sacrificio sobre el que ni siquiera nos han pedido opinión previa", ha dicho en rueda de prensa la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que cree que la idea "no es necesariamente la más eficaz, ni la más eficiente, ni la más justa".

"Pase lo que pase, las familias españolas no van a sufrir cortes de gas ni luz en sus casas", ha añadido la ministra, que ha insistido en que España también "va a defender la posición" de su industria.

Según ha trasladado Ribera, el Ejecutivo considera que el planteamiento de la Comisión Europea se ha producido "sin un debate de orientación general en el Consejo Europeo, incluso cuando las consecuencias económicas en términos de impacto redistributivo son particularmente importantes".

En este sentido, ha reconocido: "Hay muchos socios europeos que lo están pasando mal y ven con enorme preocupación el otoño y el invierno", motivo por el que ha mostrado la disposición del país para "ayudar de forma solidaria" poniendo a disposición todas sus infraestructuras y toda su capacidad de apoyo.

La vicepresidenta tercera ha recordado, además, que España lleva "dos décadas" pidiendo que se cumplan las obligaciones de interconexión con el resto de la región, ya sea con medidas ordinarias o extraordinarias, como ha sucedido esta mañana.

Sin embargo, a pesar de esa demanda, "ha habido una inacción profunda por parte de la Unión Europea", lo que explica que la península ibérica siga siendo "casi una isla energética", limitando la capacidad de ayudar al resto de vecinos.

"Somos solidarios, pero no se nos puede pedir un sacrificio desproporcionado", ha alegado Ribera, tras hacer hincapié, entre otros aspectos, en que la capacidad de almacenamiento del país está, en estos momentos, en más del 80 %, mientras que en Europa se encuentra en el 50 %.

Temor europeo a un corte de suministro ruso

La Comisión Europea (CE) propuso este miércoles que los países de la Unión Europea reduzcan en un 15 % su consumo de gas entre el 1 de agosto y el 31 de marzo de 2023 con medidas de ahorro en hogares, empresas y sector público para prepararse ante un posible corte del suministro por parte de Rusia.

El plan, bautizado como "Ahorra gas para un invierno seguro", llama a los gobiernos a emprender campañas para que los hogares bajen el termostato, a limitar la calefacción o el aire acondicionado en los edificios públicos y a dar incentivos a la industria para que usen combustibles alternativos cuando sea posible o reduzcan el consumo de gas.

Estas acciones deberían ayudar a cumplir el objetivo de reducción del 15 % con respecto al consumo medio del mismo periodo durante el último lustro que, de momento, es voluntario para los Estados.

Sin embargo, la regulación propuesta por el Ejecutivo comunitario prevé que la Comisión pueda imponer metas obligatorias de reducción de la demanda de gas si declara una "alerta" sobre la seguridad del suministro en toda la Unión, lo que ocurriría cuando se detecte un grave riesgo de escasez o una demanda excepcionalmente alta de gas.

El plan de contingencia de Bruselas llega cuando el flujo de gas ruso a la UE ya se ha reducido en un 30 % con respecto a la media de 2016-2021, en parte debido a las acciones "injustificadas" y "unilaterales" de Gazprom, que ha interrumpido total o parcialmente el suministro a doce países comunitarios.

"Las reciente escalada de las perturbaciones del suministro de gas desde Rusia apuntan a un importante riesgo de que una interrupción completa y prolongada del suministro de gas ruso podría materializarse de forma abrupta y unilateral", apunta la Comisión, que llama a actuar de forma inmediata.

Actuar ahora, argumenta la Comisión, reduciría en al menos un tercio el impacto de un corte total sobre el PIB europeo, provocando una caída del 0,4 % en lugar de la bajada de entre el 0,6 % y 1 % que estima si se postergan las medidas de ahorro, tranquilizaría a los mercados y suavizaría la volatilidad de los precios.

Con la reducción del 15 % en mente, Bruselas ha elaborado un Plan de Reducción de la Demanda de Gas que se centra en sustituir este fuel por otras fuentes de energía, reducir el consumo en todos los sectores y, al mismo tiempo, asegurar que se garantiza el suministro a los hogares y usuarios esenciales como hospitales o industrias que sean esenciales para la economía europea.

"Antes de considerar restricciones (en el suministro) los Estados deberían agotar todas las posibilidades de sustitución, los esquemas de ahorro voluntarios y las fuentes de energía alternativas", señaló el Ejecutivo comunitario en el comunicado.

Bruselas llama a dar prioridad a las energías renovables o más limpias a la hora de sustituir el gas por otro combustible, pero reconoce que podría ser necesario recurrir al carbón, el petróleo o la energía nuclear "como una medida temporal", algo que ya han hecho algunos países.

Llama asimismo a los Estados a considerar incentivos a la reducción del consumo energético en la industria, por ejemplo, lanzando subastas o licitaciones para compensar por una cierta reducción o a través de ayudas públicas, para lo que ha enmendado sus normas de ayudas de Estado.

Otro "pilar importante" del ahorro serán los sistemas de calefacción y enfriado, según el plan de Bruselas, que sugiere fijar límites a la temperatura que puede alcanzarse en los edificios públicos, si bien la propuesta definitiva evita fijar umbrales concretos que sí se habían contemplado en los borradores iniciales.

La regulación y el plan de reducción del consumo tendrán que ser ahora debatidos y aprobados por los Estados miembros.

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