Editorial

Pablo Iglesias arremete contra Yolanda Díaz

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Lunes 25 de julio de 2022

Pablo Iglesias ha vuelto o, mejor, nunca se fue. No ostenta cargo político alguno, pero sigue siendo el líder, aunque en la sombra, de Podemos. Siguiendo las instrucciones del fundador del partido morado, Ione Belarra acaba de asestar un duro golpe a Yolanda Díaz al echar del Gobierno a Enrique Santiago, la mano derecha de la vicepresidenta, y de momento, el único apoyo político de “Sumar”, ese invento bautizado como “plataforma transversal” que solo busca convertirse en partido para arañar votos al PSOE y, sobre todo, para dejar a Podemos en fuera de juego.

Pablo Iglesias se siente traicionado por Yolanda Díaz a la que dejó como líder de Podemos en el Gobierno y se ha dedicado a desguazar el partido morado para erigirse en líder de los comunistas creando su embrión de partido político. Y, aunque Pedro Sánchez sigue confiando en ella, la vicepresidenta se ha convertido en el gran obstáculo para mantener la coalición de Gobierno o, al menos, para aparentar una mínima armonía en el Consejo de Ministros. Peor aún; su nuevo partido, “Sumar”, dispersa a la extrema izquierda, como se ha comprobado en las elecciones andaluzas.

La descontrolada ambición de Yolanda Díaz puede ser su mayor enemigo. De momento, renuncia a presentarse a las elecciones municipales y autonómicas, ya que “Sumar” está sin cimientos, es solo un invento vacío. Sin propuestas políticas, sin dirigentes, sin una sola idea. Se ha limitado a organizar un delirante festejo de presentación en el Matadero. Y ahí empieza y acaba todo. La puesta en escena de Yolanda Díaz se quedó en un espectáculo de autobombo de una dirigente política que ha llegado más lejos de lo que nunca había soñado, mucho más lejos de lo que se merecía: a ser vicepresidenta del Gobierno y adquirir un protagonismo y una imagen que lo único que ha ensanchado es su ego. Que se cree una estadista que va a arreglar el mundo con su palabrería hueca. El acto de presentación del nuevo partido dejó en evidencia que la aparición de "Sumar" en la política española no moverá una papeleta en las urnas, pero desquiciará aún más a esa izquierda desolada y huérfana.