Si cogemos las partes integrantes de una narración, las sacamos de su función gramatical en la oración, las damos identidad individual propia, las reordenamos adecuadamente con una finalidad y al resultado le ponemos un marco determinado aunque sea dentro de otro mayor o situado a un lado, para el lector descuidado puede que sea otra, pero en realidad siempre será la misma historia.
Entre Kosovo y Serbia, ambos estados pretendientes a entrar en la Unión Europea, ahora alineados bajo la nueva perspectiva de integración progresiva y sectorial que ha proyectado la organización sobre los Balcanes occidentales en virtud de la aceleración provocada por la guerra en Ucrania y la consiguiente preocupación por la seguridad; ahí mismo, casi sin respiración, en ese conglomerado proclive a ser considerado solo como puramente contextual, hay planteada una contienda por la exigencia de visados en la frontera, que tampoco es que sea nueva porque ya sucedió igual hace dos años y para buscarle una solución ha ofrecido la Unión su mediación en lo que se supone tiene competencia siendo como es éste un asunto de libre circulación.
Kosovo ha dicho que allí, en su estado hace poco constituido y no unánimemente reconocido aunque si por Estados Unidos, solo pueden circular los automóviles que lleven su matrícula y aquellos que entren procedentes de Serbia, de donde Kosovo se ha separado, tendrán que quitar las propias y poner las suyas. Pero los serbios que viven en el norte de Kosovo se niegan e incluso han llegado a colocar barricadas en la frontera como protesta, mientras la OTAN que lidera las tropas multinacionales allí desplegadas, ha dicho que están preparados para intervenir en caso que la situación empeore y afecte a la seguridad.
La Unión Europea ha adoptado ahora una nueva estrategia con respecto a su ampliación hacia los Balcanes occidentales que ha denominado como “perspectiva creíble”, se ve que hasta ahora la que tenía no lo era, al menos para ella, basada en los méritos de cada uno de los estados candidatos, que considera la zona una inversión geoestratégica, que fomenta el estado de derecho y que busca la mejora en la efectividad del proceso.
La Unión Europea es una organización que tiene como herramienta dinámica para lograr sus objetivos desarrollar el mercado, pero de forma tal que acontezca un cambio transubstancial, pues de empezar solo como común el mercado ha de terminar siendo único. En el derecho internacional actual rige la norma tradicional del derecho romano “pacta sunt servanda”, en virtud de la cual cualquier acuerdo obliga y debe ser honrado, lo cual se traduciría en que el candidato a ingresar en la Unión se habría de habituar y estar así preparado para semejante cambio y no quedarse extrañado una vez que haya entrado.
Si la Unión Europea quiere promocionar en los Balcanes occidentales el estado de derecho, cuyo mejor ejemplo es un sistema constitucional, tendrá que tener en cuenta la Carta Magna, producto también ella de una mediación, cuyo artículo 39º dice que cuando se traspasa la barrera de lo público a lo privado y el paso perjudica las libertades del común de los ciudadanos, éstos tienen un privilegio recogido en esa norma de tal forma que son dos: recurrir al enjuiciamiento legal por sus iguales o aplicar la ley del lugar, the law of the land. En esa dualidad está la garantía que dura hasta hoy en día.
Ahora bien, aquí hay una prioridad lo mismo que en el derecho la Unión sin la cual no puede funcionar, y ese axioma consiste en que antes que el nacional, el europeo está primero. Eso significaría, según la fórmula dual de la Carta Magna, que si hay privación se aplicaría el juicio legal del estado de derecho o la ley del lugar, una suma de derechos previos.
En este caso concreto se da una cuestión a resolver primero y es que el lugar es muy especial, no hay paso a lo privado cuando se da una cuestión de dominación. En los Balcanes occidentales existe un heartland que le da carácter marcadamente individual y territorial, denominado Kosovo Polje y que resulta clave en este enclave.
Halford Mackinder ya lo expresó con esta fórmula: "Quien gobierne Europa oriental dominará el heartland, quien gobierne el hertland dominará Afroeurasia y quien gobierne Afroeurasia dominará el mundo."