Cultura

Feria de Bilbao: el rejoneo deslucido

(Foto: Efe).

TOROS

Inés Montano | Domingo 21 de agosto de 2022

No fue una sorpresa el cartel de rejoneadores que abrió la Feria de Bilbao. La primera tarde de Bilbao lució con el cartel de siempre: Pablo y Guillermo Hermoso de Mendoza acompañados por Lea Vicens. Se enfrentan a las reses de Fermín Bohórquez. Diego Ventura queda fuera, como siempre. Merecido lo tiene. De cada plaza que pisa, sale a hombros. Dirán, igual que Guillermo Hermoso. Pues, sí, igual pero no es lo mismo. Queda para la historia la faena de ayer, pisando el albero de El Rocío con sus propios pies y dibujando en el aire unos naturales, inasequibles para muchos del escalafón de a pie. Pero vamos al asunto que toca, a ver al clan Hermoso de Mendoza y la acompañante. La nueva plaza de Bilbao lucía el colorido de sus asientos, porque la entrada apenas llegaba al cuarto del aforo.

Pablo Hermoso abrió la plaza con Opositor (1º), montado sobre Regaliz. El toro con el rejón de castigo se refugia en las tablas, pero el jinete pone otro. La res se resiente enseguida, perdiendo las manos. Muchas vueltas y mucha persecución agotan al astado. Talento, el caballo nuevo, muy alto de alzada, para las banderillas largas. Buen cite para la tercera, pero la preparación es muy lenta. Aunque con Justiciero las banderillas cortas cayeron reunidas, el rejón de muerte lo cobró bajo y trasero de eficacia fulminante. Segundo del lote, Variado (4º), tuvo una lidia parecida con dos rejones de castigo, sobrando uno de ellos. Regaliz encela al toro levantado, anda rondando al morlaco que da un peligroso derrote. Después del segundo rejón de castigo, el toro entierra los pitones y se da un volatín. No se recuperó el toro. Extraño, el caballo negro, precioso, dio más salidas en falso que aciertos. El astado tiene genio, mide las distancias y aprieta en banderillas, mientras que el jinete desacierta. Prosiguió con la montura probada, llamada Índico, pero de nuevo con salidas en falso al toro aplomado, defendiéndose. Las banderillas estaban sembradas por todo el pellejo del toro. El rejón de muerte enterrado bastante certero. Se dobla. Una oreja.

Lea Vicens, montada en la yegua Guitarra, empezó con Burgalés (2º), le puso el rejón de castigo en todo lo alto. El peón, José María Bejarano, dio un gran susto al tropezar con el capote mientras la rejoneadora cambiaba de caballo. El primer rehilete largo puesto en lo alto de las agujas con gallardo Bético andando con el paso español. Muy buen tercio. Pero los cortos de deficiente colocación. El rejón de muerte bajo y trasero. El toro se arranca hacia Vicens y la encuna entre los pitones sin consecuencias por fortuna. El toro no dobla, tarda en descabellar, pero al decidirse lo ejecuta con precisión. La lidia de Rumbero (5º) fue una gran pena. El torito, sin saber por qué, recibió un castigo que le deshabilitó. Se dolió al primer castigo, pero uno de los dos rejones cayó bajo y el astado no pudo mover su mano izquierda, cubierto por un manto bermejo de su sangre. Así, cojo y desangrado recibió resignado lo que le venía encima. Cleopatra, Diluvio, Douropasaban veloces, mareando la res con circulares. El rejón trasero. Tarda en doblar, pero corta la oreja.

Quedan para Guillermo Saltador (3º) y Zurcador (6º). Las dos lidias parejas para todos dispares. Con Jíbaro pone el rejón de castigo y con Berlín las banderillas largas. Las preparaciones largas, antes de cuartear. Pero Saltador tiene buenas entrañas y embiste bien y el publico se emociona. Ecuador sale para poner otras dos banderillas largas y Esencial para las rosas de diversa colocación. A dos manos Guillermo pone las banderillas medianas con buena reunión, pero el desplante en la cara de “bohórques” resulta peligrosa: los pitones rozan el caballo que se resbaló. Un rejón de muerte a la primera, trasero. No dobla. El descabello largo y penoso. Sin decisión. Caen los golpes en el cuello hasta que el toro, como una mole, le da la espalda y dobla mirando las tablas. Ovación del generoso público. Zurcidor (6º) salió ágil, pero remató con tal fuerza en el burladero que se quedó desorientado. Guillermo insiste, crece la protesta, al fallar con el rejón de castigo al toro caído, le cambian por el sobrero. Tango, de la ganadería titular, es un cuatreño que recorre el ruedo con alegría, desentendiéndose de lo demás. Costoso en atraer su atención, el rejoneador lo tiembla, andando en círculos. Al cobrar doble castigo, la res rebrinca. No está dispuesto a regalar nada, precisa mucho ajuste. La montura Ilusión sale retando de cara a cara y firma un buen tercio. Pero los garapullos cortos se clavan al toro con la boca abierta y mareado por los circulares. El rejón de muerte, caído y trasero, después de un pinchazo sin soltar. Con la amarga experiencia del descabello ya no baja al albero, sino que entra a matar de nuevo. Queda el otro rejón en la paletilla. Se dobla en las tablas. Un saludo y ovación

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