Durante el mes de agosto, Los Lunes de El Imparcial recuperan algunas recientes críticas más leídas de libros destacados
La Esfera de los Libros. Madrid, 2022. 408 páginas. 21,75 €.
Por Alfredo Crespo Alcázar
En Asalto a la democracia. La gran mentira que quiere acabar con la Constitución y con las libertades, el jurista y ex político Jaime Ignacio del Burgo presenta al lector una radiografía certera de los peligros que acechan al actual sistema constitucional español. Al respecto, no nos encontramos con una mera enumeración de riesgos potenciales. Por el contrario, los identifica con precisión y señala quién el responsable de los mismos. En este sentido, privilegia la figura de Pedro Sánchez, haciendo un recorrido por su reciente trayectoria política de la cual sobresale un rasgo principal: el deseo de perpetuarse en el poder a toda costa.
Para tal finalidad, el actual inquilino de la Moncloa no duda en decir esto y lo contrario, mostrando un escaso respeto por los principios ideológicos. Además, tal y como nos describe el autor, entiende su presencia en el gobierno como un ejercicio de mesianismo, en función del cual no sólo saldrá fortalecida España sino también la socialdemocracia en su conjunto. En este sentido, resulta de máximo interés cómo Del Burgo refleja elementos del socialismo español que no aparecen en la propagada oficial, como por ejemplo, su no renuncia al marxismo en el Congreso de Suresnes de 1974, algo que sí habían hecho otras formaciones hermanas.
El elemento más relevante lo encontramos en la pormenorizada disección de los socios que se ha buscado Pedro Sánchez para llevar adelante su propuesta política redentora, cuyo éxito finiquitaría de un plumazo casi 50 años de cohesión social y prosperidad. En palabras del autor: “Sánchez debería meditar si dar entrada en su gobierno a los comunistas o buscar el apoyo de los revolucionarios independentistas no es la peor amenaza para los avances logrados en la convivencia de nuestras sociedades democráticas” (p.184).
Así, en un ejercicio de maquiavelismo y de cinismo absoluto, el líder del PSOE se ha acercado a los nacionalismos periféricos catalán y vasco, es decir, a los principales enemigos de la nación española. Con relación al primero, no ha titubeado a la hora de otorgarle un trato de igual a igual, ni tampoco en excarcelar a los políticos que perpetraron un golpe de Estado en octubre de 2017.
En íntima relación con la idea anterior, obtener el apoyo de los herederos ideológicos de Sabino Arana también ha supuesto una factura cuyo montante final aún no se conoce. Lo que sí sabemos es que la “centralidad” del PNV ha provocado la salida de la cárcel de numerosos terroristas de ETA, así como otras contraprestaciones en forma de control de la política penitenciaria por parte del gobierno vasco. Sin embargo, sabedores de la voracidad del nacionalismo, probablemente estas concesiones constituyan un simple aperitivo.
Con todo ello, aunque Jaime Ignacio del Burgo privilegia el análisis de la figura de Sánchez, no la analiza de manera aislada. Así, señala cuáles han sido sus referentes más inmediatos, destacando en este apartado la figura de José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo buenismo se tradujo en dos consecuencias que casan muy poco con la democracia. Por un lado, provocó deliberadamente la estigmatización peyorativa del Partido Popular al que con la ayuda de sus socios nacionalistas trató de excluir de la vida política nacional. Por otro lado, inició una revisión de la historia que buscó identificar a la derecha española con el franquismo.
No obstante, Pedro Sánchez ha dado un paso más a través de la memoria democrática, una herramienta con la que se adoctrina sin rubor a las nuevas generaciones, presentando la II República como una arcadia feliz, ajena a la violencia política y al sectarismo. En esta empresa no se encuentra solo, desempeñando un rol fundamental formaciones de nuevo cuño como Podemos, un partido que impugna la Transición en su totalidad y que trata de imponer una ideología de género escasamente respetuosa con los derechos y las libertades de los españoles.