No deja de ser curioso que no se conozca todavía la sentencia completa que confirma la pena a los condenados por los ERE en Andalucía y ya hable el Gobierno de Pedro Sánchez del posible indulto a uno de los máximos responsables.Ni la defensa del expresidente socialista andaluz José Antonio Griñánni su familia aún no se han pronunciado sobre la petición de indulto y el Ejecutivo de coalición ya dice que la analizará con absoluto rigor cuando se produzca.
Aquí todo el mundo habla de despolitizar la Justicia, pero en cuanto se puede echar una mano al compañero de partido o al socio que te permite seguir en el poder, no hay duda en favorecer los intereses personales. ¿Es que a nadie se le cae la cara de vergüenza cuando ve a unos políticos con responsabilidades de gobierno perdonando a los corruptos de su propio partido?
Para ser justos, leo que el 78% de los votantes del PSOE rechaza que se perdone a Griñán. Pero entonces… ¿Cómo llamamos a este atropello a la Justicia? Flaco favor a la democracia que tanto Felipe González como José Luis Rodríguez Zapatero ya hayan asegurado que firmarán la petición de indulto.
El PSOE ha demostrado que no tiene ningún respeto por los españoles, por la ciudadanía de a pie que tiene que cumplir la ley que, se supone, es igual para todos. Una falta de ética total y absoluta como demuestra el hecho de que incumplen, perdónenme la redundancia, su propio Código Ético, que establece la prohibición de indultar a corruptos o condenados por delitos graves.
Resulta que no es la primera vez. Pedro Sánchez ya nos abochornó no hace tanto con el perdón a los separatistas y cuando alguien podía pensar que no sería capaz de volver a hacerlo, hemos podido comprobar que no hay escrúpulos y que da igual que a uno de los condenados por el mayor caso de corrupción de la historia de España le esperen 6 años de cárcel, porque ya le preparan el indultopara que no la pise.
Abusa, pues, del indulto a la carta, a su antojo, el presidente del Gobierno. “No es ilegal”, podría decir alguien con un ánimo escrupuloso del cumplimiento de la ley, pero también es cierto que “apesta” al conchaveo del que se siente por encima de las reglas y abusa de ellas beneficiando siempre al amigo o al socio. En un sector en el que la imagen de credibilidad y honorabilidad es fundamental para la carrera política, un nuevo escándalo en forma otra vez de indulto, resta intención de voto de forma alarmante.
Parece claro que si finalmente se produce este indulto a José Antonio Griñán, el presidente Sánchez debería ir buscándose un sustituto en el PSOE porque quedará desacreditado política y electoralmente. Esto quizá le importe poco porque es muy probable que ya cuente con ello. Pero sería bueno que contara también con la forma de devolver los casi 700 millones de euros robados al erario.