Editorial

Sánchez y Feijóo: el silencio telefónico, la infantil excusa para no pactar

EDITORIAL

Sábado 27 de agosto de 2022

Pedro Sánchez y Núñez Feijóo, como en una rabieta infantil, se acusan mutuamente de no levantar el teléfono para sentarse a negociar desde la renovación del CGPJ hasta el plan de ahorro energético que en unos días comenzará su segundo capítulo, más duro y restrictivo. En teoría, es el presidente del Gobierno quien debe convocar al líder de la Oposición para exponer sus propuestas. Pero, en ningún caso, el silencio telefónico puede ser una excusa para la interminable falta de diálogo entre las dos grandes fuerzas políticas. Porque el Poder Judicial requiere con urgencia su renovación, que debe llevarse a cabo entre el PSOE y el PP e impedir las intrusiones de los siniestros socios del Gobierno. Y la "dura y dolorosa" crisis económica que se avecina, según todos los expertos y dirigentes políticos, también exige la puesta en marcha de unas medidas consensuadas y sensatas.

Núñez Feijóo desveló hace unos días, que en junio, envió a Sánchez un documento con las propuestas del PP sobre estos pactos. Pero asegura no haber recibido respuesta alguna. Y en ese ridículo punto se encuentran las negociaciones. La realidad, sin embargo, es otra. El presidente del Gobierno no tiene el menor interés en negociar, ni siquiera en hablar, con el líder del PP. Primero, porque sus socios se lo tienen prohibido. Y, luego, porque el líder socialista quiere propagar la imagen de "intolerancia" y falta de diálogo del líder del PP. Quiere masacrar, atacar e insultar sin tregua a su gran adversario, a quien todas las encuestas dan como vencedor de una supuestas elecciones generales. Se trata de la principal maniobra de Moncloa para revertir los sondeos, de la consigna principal de todo el PSOE y buena parte del Gobierno y socios para eliminar la posibilidad de que "la derecha" alcance el poder. Feijóo es el objetivo a batir.

El líder del PP lo sabe. Y tiene que reaccionar y denunciar la operación de acoso que sufre por parte de toda la izquierda. Para empezar, debería levantar el teléfono y llamar a Sánchez para pedir cita en Moncloa. Así, pondría al presidente en evidencia y no podría acusarle de negarse a dialogar. Pero el silencio telefónico no puede ser excusa para no pactar. Es un juego infantil entre el presidente del Gobierno y el jefe de la Oposición, porque probablemente ninguno tiene el menor interés en verse las caras con su adversario. Pero, lo quieran o no, están obligados a reunirse y a pactar. Tienen que afrontar juntos la virulenta crisis que se avecina.