Editorial

Gorbachov, un hombre de paz; Putin, de la guerra

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Miércoles 31 de agosto de 2022

Con la caída del muro de Berlín el mundo respiraba tranquilo tras décadas de guerra fría y, a menudo, de amenaza nuclear. Liderados por el Papa Juan Pablo II, Reagan y Gorbachov acordaron el fin de las hostilidades y el fin del comunismo. El que fuera el último presidente de la URSS, que acaba de morir en Moscú, se dio cuenta de que los Estados Unidos y los países occidentales eran más fuertes y más libres gracias a la democracia. Y, que jamás doblegaría al Imperio americano, cuya tecnología bélica e industrial era muy superior. Y, más que tirar la toalla, se inventó la “perestroika” para pasar al bando de la democracia y enterrar el comunismo.

Y, así, con la tenacidad del Papa, el entusiasmo de Reagan y el rechazo al comunismo de Gorbachov cayó el muro de Berlín y llegó la paz. Una paz que se ha acabado definitivamente con la guerra de Ucrania, impulsada por un dictador autoritario que pretende reconstruir el antiguo imperio de la URSS e iniciar una nueva guerra fría.

Al sátrapa ruso, sin embargo, le ha salido mal la jugada. La “operación relámpago” estaba diseñada para invadir y controlar Ucrania en una semana. Y lleva más de 6 meses de guerra, decenas de miles de muertos, de crímenes, de destrucción de ciudades enteras, de dolor y de tragedia. Y nadie acierta a decir ni cuándo ni cómo terminará la contienda bélica.

Gorbachov debió sufrir los últimos días de su vida al contemplar cómo se derrumbaba la paz que había conquistado, cómo su país caía en los mismos errores y el mismo totalitarismo que había padecido, cómo han sido erradicadas de golpe la libertad y la democracia. En efecto, la guerra fría ha vuelto. Y solo puede terminar cuando desaparezca Putin de la escena política.