Más que por magnanimidad, Pedro Sánchez ha dado la orden de trasladar a dos de los más sangrientos y duros jefes de ETA, condenados por múltiples asesinatos, entre ellos el de Miguel Ángel Blanco, por la imperiosa necesidad de amarrar ahora y para el resto de la legislatura los 5 escaños de Bildu. El partido proetarra ha sido de los más fieles entre los socios imprescindibles del Gobierno. Hasta Podemos critica con más rotundidad las políticas atlantistas y capitalistas del presidente. Y ERC no ceja de alterar con sus imperiosas y constantes exigencias secesionistas, como impedir la ley del 25 por ciento del castellano en las aulas.
Y por esa fidelidad, Pedro Sánchez premia a Bildu con lo que más ansía: protagonizar el acercamiento de los asesinos etarras a cárceles vascas. Agradecen especialmente, cuando los beneficiados son los líderes ideológicos de la ETA pura y dura del tiro en la nuca. Pero no importa. Sánchez les envía a las prisiones vascas que está demostrado que son el paraíso para los criminales. Obtienen permisos de salida continuamente y en cuanto pueden, los liberan.
Además de la lista de 11 asesinos terroristas, da escalofríos el nombre de dos de los líderes más sanguinarios de la banda beneficiados por Sánchez: Francisco Javier García Gaztelu, Txapote, condenado por una decena de asesinatos, entre ellos el de Miguel Ángel Blanco, y Henri Parot, uno de los históricos de la banda terrorista por sus asesinatos.
Txapote, cumple una condena que acumula penas de 500 años por asesinatos, atentado y secuestro, entre otros. Fue jefe militar de ETA y está considerado de la línea dura de la banda. Asesinó a Miguel Ángel Blanco, Fernando Buesa, Fernando Mújica, Gregorio Ordoñez, además de dos guardias civiles. Nunca ha mostrado arrepentimiento.
El otro criminal beneficiado por Pedro Sánchez es Henri Parot, que cumple una condena acumulada de 41 años por asesinatos, homicidios, atentados, organización terrorista, colaboración con banda armada, estragos, lesiones, falsificación y tenencia de explosivos y armas. Tampoco se ha arrepentido.
Pero a pesar de su currículum criminal, o por ello, Txapote y Parot son personajes emblemáticos para los todavía defensores de las matanzas de la banda terrorista. Pero para Sánchez los 5 escaños de Bildu son una factura adecuada para ordenar el traslado a las cómodas y abiertas cárceles vascas a estos dos asesinos que siguen reivindicando sus fechorías. Y esa es la explicación. El Gobierno quiere agotar la legislatura y Bildu es un socio dócil y amistoso. Se merecen un premio.
La ofensa continua del Gobierno a los sentimientos de las víctimas del terrorismo y a la inmensa mayoría de españoles es canjeable por un plato de 5 escaños. Porque, para Sánchez, agotar la legislatura es el principal objetivo. Espera que el tiempo revierta el sentido de las encuestas. Pero es una torpeza, porque electoralmente pierden más que ganan. Lo peor, sin embargo, es la indigna actitud de un Gobierno que mercadea con escaños y asesinos de ETA.