Sábado 04 de octubre de 2008
…lo que no se sabe es si lo hace quien oficialmente lleva las riendas de la Revolución en la actualidad, Raúl Castro, o lo sigue haciendo a la sombra su hermano Fidel. Cuando se produjo el relevo al frente del gobierno cubano, si en algo coincidieron partidarios y detractores del régimen totalitario es que Fidel Castro seguiría de cerca la vida política, aunque fuera en un discreto segundo plano. Fidel forma parte de ese grupo de personas a las que, mientras les quede un hálito de vida en el cuerpo, harán lo único que saben hacer en esta vida: maximizar poder. Personas adictas al trabajo, incapaces de retirarse. En el caso de Fidel, mandar y privar de libertad al pueblo cubano durante medio siglo.
Sobre el papel, es Raúl quien está al frente. De hecho, incluso los más optimistas son capaces de atisbar unos tímidos intentos de apertura. Por si acaso tal cosa fuera cierta, el Comandante, en las reflexiones que suele publicar en el diario oficial “Granma”, se despacha a gusto sobre todo y sobre todos. En esta ocasión, se permite enmendar la plana a su propio hermano, señalando que algunos miembros del actual Gobierno sueñan con “satisfacer todas las solicitudes de pajaritos volando que la gente desea”. Por si esto fuera poco, añadía a continuación que lo que realmente se necesita es “rigurosa disciplina”. En su huida hacia delante, el régimen ha encontrado en la actual coyuntura internacional reeditar la guerra fría una excusa perfecta para aparcar cualquier intento de avance. Su alineamiento con la “entente de facto” compuesta por la propia Cuba, Nicaragua, Venezuela y Ecuador para hacer frente común con Irán y Rusia ante el “imperialismo yanqui” es el clavo ardiendo. Y a él se agarrarán. En medio, un pueblo, el cubano, con demasiados años de totalitarismo, penuria y falta de libertad a sus espaldas. Ya va siendo hora de que la recuperen. Sin Castro, sin nadie, sólo ellos. Y cuanto antes, mejor.
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