Literatura Random House. Barcelona, 2022. 144 páginas. 16,90 €. Libro electrónico: 7,99 €.
Por Agustina Atrio
En El hombre amansado el escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya continúa desarrollando un tema característico de su obra: el destino de los migrantes centroamericanos que escaparon de la violencia de sus países hacia sociedades en las que encuentran dificultades para adaptarse e integrarse.
El personaje principal de este libro ya protagonizó sus novelas El sueño del retorno (2013) y Moronga (2018). Erasmo Aragón es un migrante salvadoreño en la ficticia ciudad estadounidense de Merlow City. Allí, Aragón sufre una crisis personal y laboral al ser falsamente acusado de abuso sexual. Al comienzo de la lectura, se desconoce exactamente qué es lo que sucedió. Siguiendo el punto de vista de Aragón, no contamos con la historia completa pero nos enteramos de que la acusación fue efectivamente descartada por la Fiscalía.
Lo sucedido, sin embargo, tiene grandes consecuencias en la salud mental así como en la estabilidad económica y laboral del personaje. La Universidad en la que estaba trabajando lo echa sin mayores explicaciones y él se sume en una fuerte crisis que lo lleva a ser hospitalizado, un hecho que convive con su preocupación por poder pagar estos servicios ahora que su contrato fue cancelado.
La frágil situación económica y migratoria de Aragón (su visa dependía de su trabajo) enturbian su recuperación una vez que tiene el alta del hospital. Y esta fragilidad de los migrantes, siempre en riesgo de perder la visa o el trabajo o no poder mantenerse, es un tema central de la novela.
Otro asunto es el doble juego, los agentes encubiertos y los espías. A partir de lo que le sucede, a Erasmo Aragón se le desata la paranoia por ver en todo lugar a espías que puedan entregarlo al gobierno estadounidense. Las referencias a los agentes encubiertos aparecen varias veces en la obra, como cuando sabemos que Aragón realizaba una investigación académica sobre el poeta Roque Dalton, “un guerrillero que había sido asesinado por sus propios camaradas que lo acusaron de ser agente de la CIA”. (p.31)
El segundo personaje principal del libro es la enfermera sueca Josefin quien, después de un corto romance cuando él ya ha salido del hospital, lo invita a regresar a Suecia con ella y probar suerte. Los capítulos de la novela se mueven entre el pasado en Merlow City, donde conocemos lo que le ocurrió a Aragón y como terminó en Suecia, y el presente en Estocolmo, hasta que hacia el final solo se narra en este último plano.
Desde los primeros encuentros entre los personajes vamos conociendo una faceta de Aragón a quien, en su depresión inmovilizante y su paranoia contenida por los fármacos, lo único que le interesa son los cuerpos de las mujeres, a las que mira lascivamente.
“Era demasiado bueno para creerlo; tenía que haber algo oculto, mano peluda. Y sabía que convivir con esa mujer, aunque fueran sólo treinta días, sin intentar llevársela a la cama podía ser una tortura, algo que podría resistir sólo en el estado de postración nerviosa en el que se encontraba y sin salida a la vista. ” (p. 46). Aragón es un personaje que produce poca simpatía: victimista, racista y mujeriego. Sumido en su incapacidad de actuar, lo vemos vagar a la deriva por Estocolmo donde, entre el alcohol y los fármacos, seguimos a este personaje atrapado entre su pasado y la imposibilidad de visualizar un futuro.
El hombre amansado es un libro con un tono gris. Un tono adormecido, como el de su protagonista.