Cultura

Julio González, Picasso y la nueva escultura, en la Fundación Mapfre

EXPOSICIÓN

E.I. | Miércoles 21 de septiembre de 2022

La Fundación Mapfre acoge la exposición Julio González, Pablo Picasso y la desmaterialización de la escultura, en la que aborda el desarrollo de un nuevo tipo de escultura en la que la masa y volumen son sustituidos por composiciones de planos abiertos, nuevos materiales y técnicas y la irrupción del vacío como nuevo elemento definitorio.

El recorrido, que presenta más de 170 obras entre pinturas, esculturas y dibujos, está articulado en ocho secciones. Comienza con Cabeza de Toro, realizada por Picasso apenas una semana después del fallecimiento de Julio González como homenaje a su amigo y a su obra.

El proyecto expositivo ahonda en el trabajo conjunto de estos dos artistas que colaboraron con el fin de realizar el monumento funerario de Guillaume Apollinaire. Entre los dos realizaron once esculturas, siete de ellas bocetos de pequeño tamaño a lo largo de unas quince o veinte sesiones durante cuatro años. "Julio González, Pablo Picasso y la desmaterialización de la escultura permite un mejor entendimiento de esa relación ya que estudia este episodio teniendo en cuenta las trayectorias artísticas de ambos artistas, así como el contexto en el que se desarrolla un nuevo tipo de escultura que tiende hacia la transparencia en el París de los años veinte", explica la Fundación Mapfre.

Las trayectorias artísticas de Picasso y González fueron bastante diferentes, aunque culturalmente próximas. Amigos desde muy jóvenes, ambos vivieron en la Barcelona modernista de principios de siglo XX, trabajaron en París durante las tres primeras décadas y mantuvieron un vínculo que solo rompería la muerte de González en 1942. "Su colaboración artística se estudia en esta exposición teniendo en cuenta esa formación e inquietudes comunes, así como el impacto que dejó en sus respectivos trabajos individuales".

En el caso de González, este trabajo conjunto le hizo consciente de que el material y las técnicas del metal que dominaba podían ponerse al servicio de la creación de un arte verdaderamente moderno y siguió explorando las posibilidades de la desmaterialización; en el de Picasso, a aprender las posibilidades del trabajo de forja y de la soldadura en hierro, así como a llevar a cabo alguna de las esculturas más relevantes del pasado siglo, como Mujer en el jardín.

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