Alemania se llevó el trofeo tras realizar un torneo impecable, en el que se llevó por el camino las ilusiones del anfitrión Brasil y de la Argentina de Lionel Messi.
La FIFA decidió llevar el Mundial por segunda vez a territorio brasileño, escenario histórico del balompié internacional y en el que la 'Canarinha' buscaba quitarse en trauma que supuso el 'Maracanazo' de 1950.
España sufrió en el Arena Fonte Nova, en Salvador, un golpe de realidad a las primeras de cambio. La Holanda de Robben y Van Gaal le asestó un 1-5 inesperado. La goleada desterró la confianza en que llegaba un seleccionado que había sido campeón de Europa dos años antes.
Vicente del Bosque sufrió el deterior biológico de una generación que vería el declive de Iker Casillas y de Xavi Hernández, dos de sus iconos históricos. Diego Costa suplió al ausente David Villa sin demasiado éxito y en el segundo partido de la fase de grupos, con la presión ya sobre sus hombros, España cayó por 2-0 ante Chile. La goleada postrera ante Australia (0-3) no bastaría para evitar una eliminación prematura que supo a cambio de ciclo.
Alemania emprendió un camino hacia la final seguro, serio, con una potencia física y juego combinativo que dejaron en el camino a a la Portugal de Cristiano Ronaldo -en la fase de grupos-, ya a Francia -en cuartos de final- antes de medirse a Brasil en semifinales. Neymar, el ídolo local, estaba fuera de combate y su baja causó un problema anímico para sus compañeros. Tanto que los germanos les colocan un 0-5 antes de la media hora inicial, provocando el colapso en el país. Al final, un 1-7 para la historia.
El otro finalista, Argentina, creció a lo largo del torneo. Pasó a octavos con resultados muy ajustados ante Nigeria, Bosnia e Irán, pero ajustó en octavos de final y en cuartos para deshacerse, también por la mínima de Suiza y Bélgica. En semifinales se cruzaron con la Holanda industrial de Van Gaal y hubieron de llegar a los penaltis para acceder a la pelea por el título. Con Mascherano a muy buen nivel.
En la final se vivió un duelo de fuerte impronta sentimental. Argentina se plantó, muy competitiva, llegando a bordear el gol. Neuer, mejor portero del campeonato, sufrió los claros intentos de Higuaín. Perdonaron los argentos y, a pesar de su excepcional sentido táctico y orden, finalmente cedieron el único gol del partido, obra del suplente Mario Götze en la prórroga. Para delirio alemán y depresión argentina.
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2014 Brasil |