Los Lunes de El Imparcial

Sergio del Molino. La España vacía

Ensayo

Domingo 02 de octubre de 2022

Alfaguara. Barcelona, 2022. 304 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 8,99 €.

Por Yolanda Alonso Herranz



En La España vacía. Viaje por un país que nunca fue, Sergio del Molino (Madrid, 1979) nos presenta una obra oportuna y necesaria recreando un viaje histórico que, mezclado tintes biográficos, recoge un país deshabitado dentro de España, la España vacía. El autor a través de un estudio introspectivo refleja el paisaje recorrido no como mera captación geográfica, sino que, con la ayuda de textos, leyendas e historias de otros tiempos, muestra cómo determinados territorios del interior peninsular han quedado vacíos por el éxodo de población hacia las ciudades.

Un relato -del que ahora se publica una nueva edición- que, con tintes de emoción y especial sensibilidad por parte del autor, descubre las raíces de un desequilibrio que en puridad causa un especial daño tanto a la ciudad como al mundo rural. Resulta muy llamativo como el autor a través de un análisis de la literatura, el cine y la historia nos sumerge en un viaje por los pueblos de España poniendo de manifiesto los datos de la baja densidad de población de la España vacía. En este sentido, no vamos a encontrar en la obra un estudio demográfico o histórico de una zona geográfica concreta sino una reflexión personal del autor a través de las distintas y complejas razones que han motivado la tan descompensada densidad demográfica que encontramos en nuestro país.

Desde esta perspectiva y argumentando que “toda civilización es urbana por necesidad” se remonta a la época de Roma analizando los aspectos que en esa evolución le permiten contrastar que España es un país eminentemente rural hasta que entre las décadas de los 50 y 70 del siglo XX, se produce el gran éxodo migratorio de estas zonas a las urbes triplicando estas su tamaño. De este modo, las consecuencias de aquel, marcan el carácter de la España tal y como la conocemos hoy, estas diferencias entre las ciudades y el campo eran notables desde mediados del siglo XIX si bien, como advierte, lo sucedido a mediados del XX supuso que “las grietas se volvieran abismos” en la separación de la España llena y la España vacía. El carácter personal con el que el Sergio del Molino acompaña al relato, nos advierte de que estos abismos ya demasiados grandes corren el peligro de no borrarse nunca, pues cuanto más pasa el tiempo, más nos alejamos los españoles de nuestra cultura rural, diluyendo esa mentalidad de la España vacía.

Bajo el título del primer capítulo, “El gran trauma”, sugiere ya al lector una idea de la cruenta realidad representada en el mismo. Un puente idóneo para continuar la segunda parte de la obra a través del relato de los prejuicios más sonados que han nacido en forma de mitos negativos en el mundo rural; la España negra y criminal, pobre y embrutecida que aún hoy forman parte de ese tópico con el que los españoles sobreentienden la España vacía. Desde el famoso crimen de Fago (Huesca), en donde se plasma la tesis de la convivencia imposible en un medio rural y aislado e incomunicado que pone de manifiesto las tensiones y disputas llevadas a un nivel insoportable en entornos pequeños como el mundo rural como una de las posibles causas, hasta el estudio de la comarca cacereña que por excelencia representa la tristeza del relato presentado, las Hurdes. Todo ello, con la ayuda de literatos como Miguel de Unamuno y cineastas como Luis Buñuel que fielmente supieron reflejar la real y compleja situación de la olvidada España rural.

En definitiva, estamos ante una reflexión personal del autor que demuestra su talento narrativo y que, a través del carácter literario de la obra, invita al lector a realizar una lectura reflexiva y necesaria sobre la realidad de la España vacía que cada vez más, está marcada por unas imborrables diferencias entre el campo y la ciudad de la que ninguna de las partes sale beneficiada

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