Dice Aldous Huxley que en cinco palabras se puede resumir la historia de cualquier hombre (y con más razón si lo aplicamos a una creación tan humana como una persona jurídica): “Video meliora proboque, deteriora sequor”.
Veo lo mejor y lo apruebo, pero sigo lo peor. Y como eso está dicho en un contexto de amor, igualmente resulta de aplicación para la nueva organización denominada Comunidad Europea Política Europea que ha juntado continentalmente a estados europeos de dentro y de fuera de la Unión en Praga, donde han celebrado una conferencia estratégica sobre sus relaciones de manera de así fomentar el dialogo y la cooperación así como reforzar la seguridad, la estabilidad y la prosperidad.
Derogación y convención han sido los extremos estrenuos (los extremos se tocan siempre por exceso) entre los que se ha situado la recién nacida organización, aunque irreconocibles por encima por carencia de explicitación, tanto en cuanto a la persona en si, de la que no ha quedado constancia escrita de fundación, como de sus márgenes humanos integrantes inevitables de su composición, lo digan ellos o no.
La persona humana, de acuerdo con Aldous Huxley, y entendemos nosotros que física o jurídica, tiene una característica fundamental que la diferencia de los demás miembros del reino animal, mirándolo desde una perspectiva bélica como es la actual, que es el scrapping, el cual traducimos como raspar.
No trata lo primordialmente humano de cómo meterse en peleas al coste que sea o entrar en guerras que ocurren siempre indefectiblemente, sino que lo consistentemente peculiar y más humano es desprenderse, tras la ruda competición, de la mezcla de sudor, barro y del aceite con que atléticamente nos habíamos untado, cuya mezcla nos queda encima adherida al final. Y eso, puesto en términos jurídicos, es lo mismo que derogar, quitar el efecto de lo puesto para evitar un conflicto normativo posterior.
Según Aldous Huxley cargarse el pasado se puede hacer de dos maneras: con violencia o siguiendo reglas, eso depende de una convención que en cada lugar y tiempo es de un color. Ahora el presidente del Consejo Europeo ha mandado una invitación sin distinción a sus colegas de dentro y de fuera de la Unión para la reunión de la nueva Comunidad Política Europea que en realidad han sido dos: una de la comunidad primero, sin que se supiera si aquello tenía siquiera pies y cabeza y otra la informal del Consejo al día siguiente. Así que convención ha habido aunque fuera con un formato mínimo, pero convención al fin y al cabo. La cuestión es si hemos de entender también que la reunión anterior fue derogatoria de la posterior y si es que se han planteado las cosas del revés.
Si en las rupturas colectivas violentas no ha mejorado la regulación de la iniciación que se hace sin declaración, en las personas jurídicas las cosas al parecer tampoco han ido mejor. Ni se avisa cuando se va a bombardear ni se declara la guerra para no ser estigmatizado como agresor ni se dice tampoco cuando ha nacido una nueva organización en un caso manifiesto de “video meliora proboque..”
Si ahora, pese todo, mirásemos atrás y nos fuésemos al arte, a finales del siglo IV a. C. Hélade atravesaba un periodo de gran inestabilidad y estaba a punto de caer bajo el poder de Macedonia, lo cual se tradujo en la representación de momentos vitales, digamos, más humanos. Y así tenemos como figura clave el Apoxiomenos de Lisipo, el atleta retratado en actitud de rasparse, una adecuada inspiración para la nueva organización.