El Barcelona disputó el partido de este miércoles ante el Inter como dijo su entrenador en la previa. Xavi Hernández reiteró que se trataba de una "final" y su equipo afrontó el decisivo encuentro con una ambición ofensiva desmesurada, una valentía tan optimista como imprudente. Ese planteamiento le costó bordear la eliminación prematura de la Liga de Campeones durante bastantes minutos, hasta que Ter Stegen y Robert Lewandowski rescataron un empate (3-3) que deja a los catalanes a expensas del Viktoria Plzen para sobrevivir.
Saltó al verde el Barça con ganas de arrasar. Presión alta y un ritmo endiablado de pelota. Pedri fue más mediapunta que en San Siro y Sergi Roberto, más carrilero que defensa -Marcos Alonso actuó como tercer central-. Quiso el técnico que la producción atacante no dependiera casi exclusivamente del desborde de Ousmane Dembèlè, como en Milán, y ordenó adelantar la línea defensiva mucho más que en la derrota precedente. Sin embargo, el bloque de Simone Inzaghi supo asustar a la contra desde temprano y bajar las revoluciones.
Su comodidad en el achique les permitió a los italianos llegar a protagonizar las llegadas más peligrosas del primer tiempo. Con la fórmula del contragolpe y el balón parado medraron con astucia y Edin Dzeko rozó el gol con un remate que se estrelló en el larguero y botó sobre la línea; Lautaro Martínez -que cuajó su mejor rendimiento del curso- perdonó tras una buena combinación con el bosnio y Dumfries topó su cañonazo, sin marca, en Ter Stegen. Todo ello antes de la media hora. Ahí se apagó un Camp Nou que trató de impulsar a sus futbolistas como en las grandes noches europeas pretéritas.
Dembèlè y Lewandowski lo probarían en intentos inocuos, siempre por medio de acciones provenientes de las bandas. Le volvió a costar mucho al Barça generar entre líneas y los centros laterales fueron alimento para los anti-aéreos Skriniar, De Vrij y Bastoni. Pero el fútbol no entiende de inercias y Raphina hizo brotar el éxtasis al pelear un balón dividido en el córner y ceder con muy buena visión a la llegada de Sergi Roberto. El carrilero centró raso y fuerte y Dembèlè anotó el 1-0 -minuto 40-. Una diana que anunciaba un terreno más llano para el sistema local.
El zurdo brasileño, que jugó en su mejor posición -extremo diestro, a pierna cambiada- bordearía el segundo gol en dos zurdazos angulados que se marcharon fuera por poco. Aguantaron los italianos ante el fogonazo azulgrana y llegaron al descanso. En el camarín Inzaghi ajustó sus piezas y en la reanudación su equipo cortó la fuga sufrida en los últimos minutos del primer tiempo. No sólo eso, pescó el empate. En el minuto 50 Bastoni envió un centro bombeado al área, Gerard Piqué cometió un error clamoroso, producto de un exceso de confianza, y dejó sólo a Barella para que fusilara a Stegen desde el área pequeña.
El empate le sentó muy mal a un Barça que sigue sin disfrutar de mandíbula para asumir los golpes en Europa. Fue todavía más al ataque y descuidándose más todavía en cuanto al equilibrio de su dibujo. Emergió, en ese intercambio de golpes, Ter Stegen para sostener a los suyos. Sacó de la escuadra un cañonazo de larga distancia de Calhanoglu y un despeje defectuoso de Piqué que se colaba. Pero sus paradones no llegaron para evitar una remontada que se concretó en el minuto 63. Busquets perdió una pelota ante el turco, que puso en vuelo un pase en profundidad hacia Lautaro. El argentino sentó a Eric García con una facilidad pasmosa -control con el pecho- y marcó el 1-2 con un derechazo que golpeó los dos postes antes de besar las redes.
El desastre se había detonado en el coliseo barcelonés. El Barça estaba eliminado a las primeras de cambio con ese resultado. La falta de orden, aplomo y solidez torpedeó a una idea de Xavi que acabó con Lewandowski, Ansu Fati, Dembèlè, Kessie, Ferrán Torres y Pedri rondando el área contraria. También saltó De Jong para suplir a un Busquets superado. No faltó empuje y convicción, orgullo, y por esa ruta cazó el delantero polaco el 2-2, en una acción que acumuló mala suerte para la granítica defensa milanesa. Respiraron los locales, mas les duró poco: en el 89, en plena anarquía, Lautaro ganó la espalda y cedió para el zurdazo a gol de Gosens -que llegó al área sin un defensor cerca-. Marcaría Lewandowski un golazo de cabeza -minuto 92- para salvar un hilo de vida que alimentó Stegen con dos paradones en el descuento. Si el Inter gana al Viktoria Plzen el miércoles 26 de octubre, el Barça jugará la Europa League por segundo año consecutivo. Los azulgranas, por su parte, se medirán al Bayern con la obligación de ganar.
3 - Barcelona: Ter Stegen; Eric García, Piqué, Marcos Alonso (Balde, min.72); Sergi Roberto (Kessie, min.72), Busquets (De Jong, min.64), Pedri, Gavi (Ferran Torres, min.82); Raphinha (Ansu, min.64) Lewandowski y Dembélé.
3 - Inter de Milán: Onana; Skriniar, De Vrij, Bastoni (Acerbi, min.85); Dumfries, Barella (Asllani, min.85), Mkhitaryan, Calhanoglu (Gosens, min.75), Dimarco (Darmian, min.67); Dzeko (Bellanova, min.75) y Lautaro Martínez.
Goles: 1-0, min.40: Dembélé. 1-1, min.50: Barella. 1-2, min.63: Lautaro Martínez. 2-2, min.82: Lewandowski. 2-3, min.89: Gosens. 3-3, min.90+1: Lewandowski.
Árbitro: Pavel Sokolnicki (POL). Amonestó a Lautaro (min.52), Dembélé (min.78), Mkhitaryan (min.84) . Expulsó al técnico del Inter de Milán, Simone Inzaghi (min.90+6).
Incidencias: partido de la cuarta jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones disputado en el Spotify Camp Nou ante 92.302 espectadores.