El Pleno del Consejo General del Poder Judicial ha elegido al progresista Rafael Mozo, el vocal más antiguo, como el nuevo presidente del órgano de gobierno de los jueces en sustitución de Carlos Lesmes, que dimitió el pasado lunes.
Mozo se ha convertido en presidente con un amplio apoyo de los vocales, 16 votos a favor y uno en contra (el moderado Wenceslao Olea) y una ausencia (la progresista Mar Cabrejas), que rechazan de esta forma el informe encargado por Lesmes, que planteaba que su sustituto en ambas instituciones debería ser, de manera automática al día siguiente de publicar su renuncia el BOE, el presidente de Sala más antiguo del Supremo, Francisco Marín Castán.
No obstante, las fuentes matizan que Mozo ha sido nombrado suplente del presidente pero no presidente como tal, de manera que sus funciones no pueden ser las mismas que el presidente titular del CGPJ, porque actúa como vocal que sustituye la vacante. En ese sentido, "ejercerá las funciones que le son propias con moderación y voluntad de consenso, y expondrá previamente ante el Pleno las decisiones que proyecte adoptar en materias que no sean de gestión ordinaria para procurar alcanzar el mayor acuerdo posible sobre la decisión final", según indica la resolución del CGPJ.
Por otro lado, de manera unánime, el pleno tambíen quiso agradecer la labor de Lesmes destacando "su sentido institucional, su vocación de servidor público y su trabajo en aras del correcto funcionamiento del Poder Judicial".
Así las cosas, el Poder Judicial tendrá una bicefalia puesto que Mozo presidirá el órgano de gobierno de los jueces y previsiblemente Marín Castán será la cabeza visible del Tribunal Supremo.
El nuevo presidente del Consejo, Rafael Mozo, es el más inesperado en la historia de la institución, porque llega tras la dimisión de Lesmes, del que hereda el cargo pero no todas sus funciones, y aupado por sus compañeros, que sitúan así a un progresista en un organismo dominado por conservadores.
Nadie podía imaginar en diciembre de 2018, cuando venció el plazo para renovar el CGPJ, que el todopoderoso Lesmes sería sustituido por un vocal de su propio Consejo, ya caducado, y con una importante interinidad en sus funciones, como así ha acordado el conjunto de los vocales, quienes de esta forma ven más reforzadas sus posiciones.
Además, el pleno hizo un llamamiento a PSOE y PP para que agilicen un nuevo acuerdo que renueve el CGPJ señalando que confían "en que la nueva reapertura de dialogo cristalice, lo antes posible, en un acuerdo que garantice la renovación inmediata del Consejo General del Poder Judicial" y piden a las Cortes Generales que, "sin más dilación, procedan a cumplir su cometido y determinen la nueva composición del CGPJ".
El CGPJ celebraba este jueves un pleno crucial para determinar qué ocurre con los nombramientos del Constitucional, pero, ante todo, para consensuar quién sustituirá a Carlos Lesmes en la presidencia, si el magistrado del Supremo Francisco Marín Castán o el vocal más antiguo, Rafael Mozo.
Lo que aparentemente iba a ser un pleno monográfico para que los miembros de la comisión negociadora dieran cuenta de las gestiones realizadas, se convirtió en un debate sobre quién debe presidir el órgano de gobierno de los jueces habida cuenta de los acontecimientos de los últimos días, con un crisis institucional sin precedentes en el Poder Judicial tras la renuncia que Lesmes formalizó el lunes.
Esto quiere decir que si bien el punto sobre los nombramientos de los dos magistrados del Constitucional será debatido, éste ha quedado relegado a un segundo plano por el asunto de la presidencia.
A instancias de siete vocales del grupo progresista, se debatió un punto sobre "valoración -y, en su caso, decisiones que legalmente procedan- del Pleno tras el cese del presidente del Consejo".
Este grupo de vocales no compartía el informe de Lesmes y defendía que debe de ser el vocal más antiguo el que presida el Consejo, en este caso, Rafael Mozo, del sector progresista. Dicho informe del gabinete técnico del Supremo concluyó que su sustituto en ambas instituciones sería, de manera automática al día siguiente de publicar su renuncia el BOE, el presidente de Sala más antiguo del tribunal, Fernando Marín Castán, muy próximo a su figura y a quien respaldó por unanimidad la Sala de Gobierno del Supremo.
Pero no ocurre así en el Consejo. Prácticamente, ningún vocal aceptaba lo que todos ven como la última maniobra presidencialista de Lesmes. Todos querían tener voz y que no les impongan un presidente, de ahí que las opciones fueran aceptar el planteamiento del presiente saliente u opta, como así ha sido, por nombrar al vocal más antiguo, Mozo.