Editorial

Sánchez intenta escudarse en el Rey para disimular un monumental abucheo

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 13 de octubre de 2022

La treta de Pedro Sánchez para intentar camuflar los abucheos en el desfile de la fiesta nacional ha sido tan cobarde e indignante como torpe. El presidente del Gobierno llegó tarde a la ceremonia para coincidir con el Rey, tratando así de disimular la sonora y habitual pitada. De nada le sirvió, sin embargo, pues se escucharon con nitidez los gritos de "¡Que se vaya a casa!" o "¡Sánchez, dimisión”.

El coche de los Reyes llegó minutos después de las 11 de la mañana a la zona donde estaba instalada la tribuna y unos segundos después lo hizo el vehículo de Sánchez, un intervalo de tiempo que había medido Moncloa para que la ovación a Felipe VI ocultara los abucheos a Pedro Sánchez. No lo consiguió; pero el presidente del Gobierno se saltó el protocolo e hizo esperar al jefe de Estado en el interior de su coche. Al presidente del Gobierno poco le importó su descortesía. Su única obsesión era salvar su imagen, que, en cambio, salió aún más perjudicada.

Resulta lógica la inquina con Sánchez de la familia militar y de los constitucionalistas españoles. Desde que llegó a La Moncloa, el presidente del Gobierno se ha aliado con los que quieren romper España. Ha cedido y premiado a los dirigentes catalanes que intentaron dar un golpe de Estado. Ha cedido y premiado a los herederos de ETA con masivos traslados de los más sanguinarios criminales de la banda terrorista a las cárceles vascas, donde viven en semilibertad. Y ha despreciado a las Fuerzas Armadas. Solo ha valorado y defendido al Ejército por sus ansias de hacer carrera en la política internacional; como hizo en la cumbre de la OTAN.

Pedro Sánchez tiene que entender y asumir que cada vez que salga a la calle va a ser abucheado. Ha cometido muchos errores y tropelías. Lo que resulta inadmisible es que intente aprovechar la figura del Rey como escudo para defenderse de las sonoras pitadas que le dedican los españoles.