trabajadores Se quejan
Lunes 06 de octubre de 2008
La presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, y el consejero de Sanidad, Juan José Güemes, ha acudido este lunes al Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid) para visitar al primer bebé nacido en estas instalaciones. Durante su visita, unos cien trabajadores, junto a entre diez y quince pacientes ingresados, han increpado a Güemes por el supuesto mal funcionamiento del hospital.
En las últimas semanas el consejero de Sanidad ha sido abucheado e increpado por el personal sanitario cada vez que ha visitado un centro médico. En el caso del Puerta de Hierro, la paciente Pilar Baeza, que ingresó el pasado viernes por un "problema menor", ha abandonado su habitación para unirse a la protesta y ha dicho que su vida "ha corrido peligro" porque es diabética y no ha recibido la medicación correcta.
"Como el sistema informático no ha funcionado, casi me mandan al otro barrio porque no me pusieron los sueros que había ordenado el médico", ha relatado la paciente.
Además ha dicho que las habitaciones son un desastre: "No hay calefacción, ni teléfono público ni televisión; esto lo han diseñado como un hotel, no tenían ni idea de que iba a ser un hospital", se ha lamentado Baeza.
Los trabajadores y miembros de los sindicatos UGT y CC.OO han abordado a Güemes por los pasillos del hospital para pedir su dimisión, mientras que los pacientes se quejaban del mal funcionamiento del mismo.
Protestas "muy aisladas"
El representante de CC.OO Dioni Chicharro ha afirmado que "al hospital le faltan seis meses para funcionar correctamente" y asegura, además, que los trabajadores han tenido que trasladar en sus propios coches el material sanitario desde el antiguo centro.
Los trabajadores sanitarios han increpado y abucheado al consejero, han denunciado la situación del hospital y han exigido su dimisión, pero no se han producido altercados como los ocurridos la semana pasada cuando Güemes visitó el Hospital Clínico San Carlos, que acabó con tres trabajadores detenidos y varios contusionados.
Por su parte, el consejero ha dicho que las protestas son "muy aisladas, comprensibles, respetables y legítimas", pero que "se podrían expresar con más serenidad".
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