La actividad económica de la eurozona ha dado una nueva muestra de agotamiento. Se trata del cuarto descenso consecutivo registrado de las empresas de la zona euro, si se tiene en cuenta la lectura preliminar de los PMI que elabora S&P Global.
El índice cayó del 48,1 registrado en septiembre al 47,1 en octubre, con lo que se mantiene por debajo del 50, umbral que marca el peligro de recesión.
En el sector manufacturero, el índice empeoró hasta 46,6 puntos desde los 48,4 de septiembre, mínimos de 29 meses, mientras que en el sector servicios, el índice PMI de octubre descendió a 48,2 puntos frente a los 48,8 del mes anterior, su nivel más bajo en 20 meses.
El indicador muestra así el peligro de recesión que enfrenta Europa. La pasada semana, el Bundesbank alerta de que la economía alemana se puede situar en "el umbral de la recesión" y de que la inflación de Alemania supera el 10 % por primera vez desde hace 70 años.
En su boletín mensual de octubre, publicado este viernes, los economistas del Bundesbank definen recesión como "una caída notable, amplia y duradera de la actividad económica".
"La permanente elevada inflación y la incertidumbre sobre el suministro de energía y sus costes lastran la economía alemana notablemente en estos momentos", según el informe del Bundesbank.
El banco central de Alemania prevé tensiones en el suministro de gas los próximos meses debido a la falta de suministros de gas ruso, pero los economistas del Bundesbank descartan por ahora un racionamiento del gas en Alemania.
Los elevados costes de energía podrían llevar a una caída de la producción industrial como muestran los planes pesimistas de producción y de expectativas de exportaciones en el sector industrial.
Además, la notable pérdida de poder adquisitivo y la cautela en las compras de los hogares podría reducir el consumo privado y de los servicios relacionados con el consumo.
"En general la actividad económica podría caer notablemente en el semestre de invierno", que corresponde a los meses del cuarto trimestre de este año y del primer trimestre del próximo.
La magnitud de la caída es todavía incierta, según los economistas del Bundesbank.
La escasez de gas podría intensificar la caída de la primera economía de Europa.