AL AIRE LIBRE

XI JINPING Y LA ECONOMÍA CHINA

Luis María ANSON | Lunes 24 de octubre de 2022
Vista desde la democracia pluralista plena, la dictadura china es atroz. Vista desde...

Vista desde la democracia pluralista plena, la dictadura china es atroz. Vista desde los militantes comunistas en todo el mundo, con especial atención a los países iberoamericanos, la dictadura china constituye un enorme éxito. A los marxismos gobernantes se les ha atribuido siempre, pobreza, miseria, decadencia económica… Y solo en unos años la China que Mao Tse-tung unificó, ha levantado la cabeza, ha restablecido la propiedad privada y la sociedad de libre mercado, se ha instalado como segunda potencia en el mundo y exhibe un provocador racimo de supermillonarios, aparte de derrotar a los Estados Unidos como nación con mayores reservas en dólares. Eso sí, el poder absoluto lo ostenta el Partido Comunista que vertebra el entero Gobierno, establece la fiscalidad que le place y distribuye a su antojo la recaudación de los impuestos.

Es ya un error considerar al comunismo como generador de miseria porque un país de 1.400 millones de habitantes se ha convertido en clase media y exhibe una minoría de especial opulencia. Lo razonable consiste en criticar al régimen chino por la ausencia de libertad, la nostalgia de Tiananmén, la intensa censura y la permanencia en la extirpación de la libertad de expresión.

Los viejos clichés económicos han saltado por los aires porque Xi Jinping ha demostrado que el comunismo permanece en el poder con propiedad privada y libertad de mercado. Los que no han leído a Mao Tse-tung ignoran que el “libro rojo” contiene pensamientos inequívocos sobre la aceptación de fórmulas económicas extranjeras si resultan eficaces para que la dictadura del proletariado permita a los proletarios salir de la miseria.

El comunismo chino lleva 73 años en el poder, más que en ningún otro país de relieve, incluida la Unión Soviética. Para combatir al régimen chino actual habrá que dejarse de simplezas y poner en evidencia lo que ha ocurrido en Hong Kong. Los pueblos no solo quieren mejorar sus condiciones económicas sino que caminan, a veces en zigzag, hacia la libertad. Y ese es el camino para que a Xi Jinping no le suceda otro largo periodo de dictadura y totalitarismo.