El Ministerio de Igualdad ha criticado el nuevo retraso en el plazo de presentación de enmiendas parlamentarias a la ley trans y ha propuesto que el plazo culmine el 2 de noviembre, a lo que el PSOE ha respondido exigiendo "legítimo respeto" a un proceso que debe transcurrir "libre de presiones injustificadas".
El grupo socialista va a pedir que se amplíe una última semana más el plazo para presentar enmiendas al proyecto de ley trans en el Congreso, de forma que presentará sus enmiendas el próximo lunes 31 de octubre.
Tras conocerse esta decisión de los socialistas, fuentes de Igualdad han manifestado la "preocupación" que genera este nuevo retraso (esta será la sexta vez que se amplíe el plazo) y han anunciado que propondrán al PSOE un calendario de tramitación que fije el próximo miércoles 2 de noviembre como la fecha de finalización del periodo de enmiendas.
El calendario propuesto por Igualdad también establecerá la finalización de la ponencia de la norma el 18 de noviembre, con el objetivo de que la ley "esté aprobada antes de que finalice el año", según aseguran desde el Ministerio de Irene Montero, que quiere que la norma se apruebe "sin recortes en derechos respecto al texto ya pactado en el Gobierno".
Pero desde el PSOE, que reitera su compromiso con los derechos del colectivo LGTBI y de las personas trans, subrayan que el poder legislativo tiene sus tiempos y que "la obligación del resto de poderes es respetarlo".
Fuentes socialistas recuerdan que la ampliación del plazo de enmiendas de cualquier ley se aprueba por mayoría y no es una decisión exclusiva de ningún grupo parlamentario, por lo que el partido exige "legítimo respeto" en un proceso que, para el buen discurrir de una ley "tan necesaria como ésta", debe desarrollarse "libre de presiones injustificadas".
El PSOE, como el resto de grupos, está trabajando en la elaboración de las enmiendas y, en su caso concreto, lo que quiere es que el texto sea garantista y que esté libre de cualquier posibilidad de ser recurrido ante el TC, y para eso está haciendo "un trabajo complejo y riguroso que requiere tiempo".
No obstante, el grupo socialista presentará sus enmiendas el próximo lunes en el registro del Congreso, antes de que finalice el plazo, para dotar de mayor seguridad jurídica a una ley que, vaticina, tanto el PP como "sus socios de la ultraderecha" van a tratar de impedir que salga adelante por todos los medios.
La tramitación de la ley trans sigue provocando grietas dentro del PSOE y en la coalición, que la semana pasada desembocaron en la salida del partido de la diputada Carla Antonelli, quien esta noche ha escrito un nuevo mensaje en Twitter tras conocer la nueva ampliación del plazo de enmiendas.
"La vergüenza ajena, orfandad, rabia y dolor infinito es lo que siento ante el anuncio de ampliar de nuevo el plazo enmiendas de la Ley Trans, de ver cómo juegan con nuestras vidas y nos utilizan cual mequetrefes de sus espurias e inhumanas guerras políticas", ha afirmado.
La Ejecutiva Federal del PSOE trató por la mañana apagar el incendio entre los socialistas al restar importancia al debate interno sobre la ley trans.
Según Ferraz, no es "el debate del siglo". La portavoz del partido y ministra de Educación, Pilar Alegría, ha tirado balones fuera en la rueda de prensa habitual de los lunes. El enemigo, ha dicho, no está "en casa" sino que lo tienen enfrente, con la "ultraderecha".
Pero lo cierto es que la ley trans ha generado un intenso debate entre sectores feministas del PSOE y del movimiento LGTBI por aspectos como el derecho de autodeterminación. También ha abierto un frente de choque político con su socio de Gobierno.
Entre los detractores de la ley trans destaca la diputada socialista y presidenta de la Comisión de Igualdad en el Congreso, Carmen Calvo, que advirtió del riesgo de que acabara "destrozando la potente legislación de igualdad" que existe en España.
La activista trans Carla Antonelli, diputada socialista, abrió una herida en el PSOE al abandonar su escaño después de que el PSOE ampliara el plazo de presentación de enmiendas hasta el 26 de octubre. Este aplazamiento provocó un terremoto político entre sectores de Unidas Podemos y, en especial en el Ministerio de Igualdad de Irene Montero, que ha hecho bandera de la defensa de los derechos LGTBI.
El invitado que nadie esperaba en este enfrentamiento entre sectores del feminismo histórico y de la nueva corriente ha sido el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
Zapatero ha asegurado que no cree que la ley trans "afecte a la gran aportación del feminismo", como sostiene la exvicepresidenta socialista Carmen Calvo, y opina que las diferencias existentes en el PSOE sobre este asunto son por motivos "generacionales".
Calvo advirtió recientemente de que la ley trans, pendiente de aprobación en el pleno del Congreso de los Diputados y que reconoce el derecho a la autodeterminación de género, "puede destrozar la potente legislación de igualdad" que existe en España, una opinión que no comparte Zapatero.
"Por supuesto que el feminismo tiene que tener unos buenos anclajes, pero no pienso que la ley trans afecte a la gran aportación del feminismo a la democracia, al bienestar y a los derechos de las mujeres", ha declarado en una entrevista a EFE.
"Los derechos de las personas trans son derechos humanos y es obligación del PSOE garantizarlos de la manera más rápida posible", ha apuntado Unidas Podemos.
"Hay una amplia mayoría feminista en el Congreso que respalda que esta ley esté aprobada antes de que acabe el año. Los derechos de las personas trans no pueden sufrir más retrasos", subrayan las fuentes de Igualdad.